Diferentes robles, diferentes vinos

Torre de Oña
Marzo 5, 2014

Hasta hace unos años, los pasaportes del roble que la gran mayoría de bodegas empleábamos para la elaboración de sus barricas tenían, fundamentalmente, dos únicos sellos: Estados Unidos y Francia.  En función de las características y el estilo del vino, el elaborador optaba por uno u otro origen, atendiendo a las particularidades que cada madera aporta a los vinos durante su periodo, más o menos largo, de crianza en barrica. Como ya os Robleshemos contado en alguna ocasión, en nuestra bodega Torre de Oña y desde el año 2007 hemos introducido también la madera procedente del Cáucaso en la crianza del vino, primero a nivel “experimental” y ya como parte relevante en el envejecimiento del vino. No en vano, la nueva añada 2009 del Torre de Oña Reserva  acumula ya hasta un 30% de su crianza en este tipo de roble ruso.

Seguramente, en más de una ocasión te has preguntado cuáles son las DIFERENCIAS entre estos tres tipos de robles -americano, francés y caucásico- y, además, qué aporta cada uno a los vinos. Pues, con tu permiso, procedemos a explicártelo:

El ROBLE AMERICANO (Quercus alba), es el único que empleamos en nuestra bodega La Rioja Alta, S.A. de Haro. Lo importamos principalmente de los Estados de Missouri, Tennessee y Kentucky y tiene como valor esencial su capacidad de ceder al vino compuestos volátiles que aportan aromas balsámicos y de especias dulces (coco, vainilla, canela, clavo) y taninos dulces y sedosos, que ayudan a domar y suavizar los vinos, cediéndoles elegancia y complejidad. Son dos aspectos que siempre han definido  a los vinos de La Rioja Alta, S.A.: un carácter aromático muy definido y una gran elegancia y sutileza en boca. La oxidación del vino en roble americano es más lenta que en roble francés por dos motivos: un poro más fino y el grosor de las duelas de roble americano (29 mm) es mayor que el del roble francés (21 mm). La conjunción de estos dos elementos hace que la oxigenación sea más lenta y por lo tanto permita crianzas más largas.  

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Por su parte, el ROBLE FRANCÉS (Quercus petraea) se cultiva principalmente en la región francesa de Allier, tiene una contribución aromática menos intensa que el americano y los taninos, más potentes, contribuyen a agrandar la estructura del vino. El roble francés está muy influenciado por el tamaño y regularidad del grano, que lo hace más o menos poroso, y por el tostado de la barrica, que contribuye sutilmente a los  aromas tostados y ahumados de los vinos. Este tipo de roble es idóneo para la elaboración de vinos con un marcado efecto «terroir» y, por tanto, son los que empleamos en nuestras bodegas Torre de Oña y Áster (Ribera del Duero), contribuyendo ligeramente en aumentar su estructura y manteniendo los aromas varietales.

labastida

Y, por último, estaría el ROBLE DEL CÁUCASO que se cultiva en una zona de Rusia, en el territorio de Adyghe, que goza de un clima continental comparable al de Francia, con suelos pobres que garantizan un crecimiento lento y calidades comparables al francés en lo que respecta a la rectitud, fineza del grano y potencial tánico y aromático. La barrica del Cáucaso aporta untuosidad y frescura al vino y favorece el efecto del «terroir»(terruño) con toque de madera más fino y discreto que aporta un ligero complemento aromático sin enmascarar el vino. Favorece la expresión frutal, aportando complejidad y elegancia. Nosotros las utilizamos en Torre de Oña.

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