Mis lágrimas son de vino

Julio Sáenz
Diciembre 18, 2013

Este lunes, 16 de diciembre, nos ha dejado, después de una larga enfermedad, el que durante más de 30 años fue el enólogo de La Rioja Alta, SA, José Gallego. Enólogo de los de verdad. De aquellos que hicieron que los vinos de Rioja sean hoy reconocidos en todo el mundo. Enólogos hechos así mismos porque, cuando ellos empezaron en este mundo, no existían ni los conocimientos, ni los útiles ni la tecnología de los que hoy disponemos. No es de extrañar que durante mucho tiempo fuesen considerados los ‘brujos o los magos’ de las bodegas. Enólogos que, basados sobre todo en su experiencia y en su criterio personal, consiguieron convertir aquellas uvas que les llegaban a bodega en los grandes vinos de Rioja que hoy conocemos. José y sus vinos, junto a  otro puñado de grandes enólogos, marcaron un estilo del Rioja. Un estilo de éxito y de saber hacer. Marcaron el estilo de los Jose Gallegograndes vinos, de eso que ahora aparece en todas las fichas de cata: vinos elegantes, complejos y profundos.  VINOS FINOS DE RIOJA.

Yo trabajé con él durante 10 años, como asistente a tiempo completo y después, cuando se jubiló, siguió instruyéndome en su forma de entender los vinos de La Rioja Alta, S.A. Fue un gran “Enólogo”, con un paladar excepcional, un mago de los coupages, con una capacidad excepcional de ver los vinos más allá del presente: podía verlos en su madurez, cuando los demás no podíamos. Si hoy los vinos de nuestra bodega son como son y están donde están es, en gran parte, gracias a él. Sé que no le hubiese gustado nada leer todo esto que escribo: era humilde, discreto, celoso de su intimidad. Y mucho menos le hubiese gustado que se publicase, pero creo que es de justicia reconocer públicamente la labor de José: al CÉSAR LO QUE ES DEL CÉSAR.

El lunes fue un día muy triste e inesperado y siento que, en estos días navideños e íntimos que nos llegan, la lágrima del vino va a ser más lágrima.

Descansa en paz José.

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