Vitoria-Gasteiz: La bella (y cada vez menos) desconocida

Torre de Oña
Julio 16, 2014

Turno para lanzaros una propuesta turística-gastronómica: una visita a Vitoria-Gasteiz. Es, como reza el título de este post que hemos extraído del artículo firmado por el periodista del diario El Correo Ángel Resa en Dossier-GASTRONOMIA-GENERAL_Pa╠ügina_02_Imagen_0001nuestro último Boletín Informativo y que reproducimos bajo estas líneas, “La bella desconocida”.  Eso si, nos hemos permitido la ‘licencia’ de apostillar entre paréntesis lo de “(y cada vez menos”)

Es indudable que la capitalidad gastronómica española durante este 2014, relevando a las también norteñas Logroño (2012) y Burgos (2013), ha supuesto un nuevo impulso/motivación para descubrir los (muchos) encantos de una ciudad en la que, hasta hace relativamente poco, se miraba con cierta curiosidad la presencia de turistas plano en mano. Ahora no. Cada vez es más habitual que grupos y familias dediquen, al menos, una jornada -merece más- a perderse por las calles y plazas de su zonaDossier-GASTRONOMIA-GENERAL_Pa╠ügina_10_Imagen_0001 más histórica, por su rehabilitada Catedral custodiada desde 2008 por Ken Follett, por sus internacionalmente premiados y anillados parques, por su zona comercial,… Ahora, además, añadamos el tirón gastronómico… Estamos seguros: os marcharéis tan encantados como sorprendidos.

La bella desconocida, por Ángel Resa (Columnista de opinión de El Correo)

No hace tanto que Vitoria viajaba en el furgón de cola entre los destinos turísticos más apetecibles. Necesitaba girar la lista del revés para procurarse una alegría en ese sentido. Pero ‘la bella desconocida’ ha ido despojándose de los velos que ocultaban una hermosura más de consumo interno que como escaparate a ojos ajenos. A la ciudad que se diferenciaba por los derechos civiles, los equipamientos sociales –pioneros fueron sus centros cívicos- y la ecología urbana le faltaban proyección exterior y esa necesidad que todos los humanos tenemos de escuchar alabanzas de vez en cuando. Hoy es el día en que comienza a percibir los réditos de una espléndida publicidad boca-oído, los beneficios promocionales que generan sus numerosos certámenes (jazz, magia, televisión…) y, sobre todo, el efecto tractor de una locomotora llamada catedral vieja. Los trabajos de rehabilitación en el templo de Santa María y su certero eslogan (Abierto por obras) han obrado de locomotora capaz de mover los vagones varados del magnífico patrimonio contenido en las calles almendradas de su Casco Medieval.

Vitoria jamás alcanzará el imán turístico de, valgan los ejemplos, Toledo o Salamanca. Pero no se trata de librar batallas competitivas. Sí de abrir sus puertas con el fin de mostrar hacia afuera las bondades que la distinguen como una ciudad más ‘habitable’ que ‘enseñable’. 

Dossier-GASTRONOMIA-GENERAL_Pa╠ügina_03_Imagen_0002Pero al margen de su reputada calidad de vida, la capital alavesa tiende a seducir a los visitantes que hablan muy bien de ella cuando regresan a sus orígenes. El título ‘green’ que Europa le concedió justamente en 2012 atrajo la curiosidad de gentes que pudieron comprobar de primera vista la simbiosis admirable entre la vegetación y el asfalto sin abandonar las lindes municipales. Y su actual reconocimiento como capital gastronómica contribuye, además, a acercar visitantes a sus barras repletas de gastronomía grande en recipiente pequeño. Pocos consejos mejores se nos ocurren que animar las relaciones sociales con el bocado en una mano y la copa del ensalzado vino riojano en la otra. Vitoria se merece importar aquel lema turístico del Gobierno vasco para ajustárselo como un guante. “Ven y cuéntalo”. Vale la pena. 

Anímate a comentar