Martelo, aire fresco

Torre de Oña
septiembre 14, 2017

Quienes ya habéis visitado nuestra bodega de Rioja Alavesa seguro que compartís con nosotros el reto que supone expresar  todo lo que puede llegar a transmitir un lugar como éste. Coincidiréis con nosotros que, sobre todo, Torre de Oña es un espacio inspirador en el que el sosiego es protagonista. Un ingrediente fundamental para que un viñedo como el nuestro desarrolle todo su potencial.

Esa calma nos acompaña desde hace más de veinte años. Es el tiempo que hemos dedicado a estudiar cada recoveco de nuestra finca y a analizar y valorar, añada tras añada, su comportamiento y evolución. Un camino que iniciamos en 1995 cuando adquirimos la bodega de Páganos y que contó con 2007 como primer relevante punto de inflexión. Entonces tomábamos la decisión de pasar, tras un constante estudio del viñedo, seguimiento por satélite, etc., del Barón de Oña inicial a dos vinos diferentes: Torre de Oña Reserva y Finca San Martín Crianza.

Gracias a todo ello, poco a poco hemos ido entendiendo que la rica heterogeneidad de nuestra finca es un tesoro de extraordinario valor. Es el “caleidoscopio” del que habla Andrés Proensa en la revista Planeta Vino:

Entendimos que debíamos permitir que cada parcela pudiera expresarse libremente tal y como es, manifestando claramente las características de cada cosecha. Afrontábamos así un trabajo difícil y verdaderamente apasionante: debíamos seleccionar cosechas y parcelas para elaborar un inédito estilo de vino en Rioja Alavesa que atesorara, en perfecto equilibrio, la finura y complejidad de la Rioja Alta y, además,  la personalidad y rusticidad del gran terruño alavés. Otro gran punto de inflexión.

Con la llegada de Martelo, nuestro nuevo vino,  damos ese paso definitivo que tanto queríamos. Todo un soplo de aire fresco que, desde ahora, queremos respirar.

Anímate a comentar