VINOS CHATEAUX

La filoxera del siglo XXI

Publicado en:
CICLO DE LA VID, FACTORES DE CALIDAD, LA VOZ DE LA FINCA, LAS 4 ESTACIONES, VENDIMIA, VINOS CHATEAUX
8/03/2016

Esta es la expresión con la que Richard Smart (“The fliying vine Doctor”) y otros expertos se refieren a las enfermedades de madera de la vid que, sin excepción, están afectando con mayor o menor intensidad a todos los viñedos del mundo.

Foto de www.vinetur.com

Foto de www.vinetur.com

Tal expresión puede dar idea de la gravedad del problema. Como bien sabéis, a finales del siglo XIX, un pequeño insecto con nombre científico “Phyloxera vastratix” (filoxera = secador de hojas), de origen americano y parecido a un insignificante pulgón llegó a Europa como huésped en alguna planta que se importaba para formar parte de las colecciones de los jardines botánicos tan en boga entonces. En pocos años se extendió por amplias zonas del viñedo europeo provocando la muerte indiscriminada de cepas que, hasta entonces, tenían raíz europea. Muchos viticultores se arruinaron y no tuvieron otra alternativa que emigrar a América buscando un futuro menos incierto.

Por cierto, que como siempre ocurre, hubo oportunistas que desde el primer momento trataron de sacar rédito de la desgracia y desesperación ajenas. Así, un concejal gallego desarrolló una pócima mágica y, por supuesto, carísima, a base de agua, cal apagada, tabaco de infusión, sulfato de cobre y orina de varón (posteriormente el inventor aclaró que la de mujer también servía) que trató de vender como remedio infalible para combatir a la imparable filoxera.

Cuando yo estudiaba viticultura hace algo más de 20 años, los expertos en enfermedades de madera del viñedo nos hablaban exclusivamente de la yesca y de la eutipiosis causadas por “Stereum hirsutum” la primera y “Eutipa lata” la segunda. Hoy día se habla de otras tres enfermedades más (Pie Negro, Enfermedad de Petri y Brazo Muerto) y se citan más de cuarenta especies de hongos implicados en ellas. _DSC7505

Evidentemente, ante tal proliferación de agentes causantes resulta imposible encontrar un producto químico que sea eficaz para combatirlos a todos ellos. Los investigadores y las empresas productoras de productos fitosanitarios se afanan en encontrar un remedio que resulte efectivo pero no dan con él y, seguramente y por desgracia, tardarán en encontrarlo. Y, como ocurrió con la filoxera, también existen oportunistas que venden elixires mágicos contra estas enfermedades. Ellos mismos anuncian que son caros, pero lo justifican arguyendo que más caro es quedarte sin viñas… En fin, cada cual que haga lo que considere conveniente, pero rigor científico, muchas veces, poco.

Los viticultores claman por volver a poder utilizar el arsenito sódico y descargan sus iras contra los organismos competentes que prohibieron su uso hace unos años por ser tremendamente cancerígeno. Ya veis, serían capaces de anteponer la buena salud de sus cepas a la suya propia.

Ante esta tesitura, no queda otra que llevar a cabo medidas profilácticas que traten de evitar la entrada de los hongos al interior de las cepas. Para ello, los viveristas productores de plantas de vid se tienen que esmerar en producir material vegetal totalmente “limpio” y los viticultores tenemos que tratar de dejar pocas puertas abiertas a la infección. Y estas puertas son las heridas de poda. Cuanto más pequeñas y menos numerosas sean éstas, menor riesgo tenemos de infección. Pero el riesgo cero no existe.

En este sentido, en nuestra casa ya llevamos varios años formando a nuestros podadores en lo que denominamos “poda poco invasiva” y que sería algo equivalente a la laparoscopia en cirugía. En definitiva, tratamos de intervenir lo menos posible causando cuanto menos daño mejor.

Continuar leyendo...

La Sierra de Cantabria y su efecto Foehn

Publicado en:
FACTORES DE CALIDAD, LA VOZ DE LA FINCA, LAS 4 ESTACIONES, VINOS CHATEAUX
7/12/2015

Nuestros viñedos de Torre de Oña se localizan en las mismas faldas de la Sierra de Cantabria en su vertiente Sur, una humilde cordillera (humilde sólo por la discreta altitud de sus picos, con cumbres más elevadas que rondan los 1.400 m) que entra en la Denominación de Origen Calificada Rioja, por el Este, con el nombre Montes Obarenes, continúa por los Montes de Toloño y finaliza allí, en tierras Navarras, con el nombre de Sierra de Codes.

A pesar de su discreta altura, la Sierra de Cantabria ejerce una influencia de vital importancia sobre la climatología del viñedo situado en sus faldas ya que provoca un efecto “Foehn” a escala local.

FohnLos vientos del Norte, fríos y cargados de humedad tras acariciar el Mar Cantábrico y que tendrían efectos perjudiciales sobre el viñedo y la uva, chocan a barlovento con la Sierra de Cantabria que les obliga a ascender para salvar el obstáculo.  La ascensión hasta la cima de La Cruz del Castillo o La Peña del León unida al consiguiente descenso de la temperatura provoca la condensación de la humedad generando lluvia que se precipita sobre la vertiente Norte de la Sierra.

Alcanzadas las cumbres, el viento Norte, ya seco por haber descargado toda su humedad, desciende por la ladera Sur, a sotavento, calentándose a medida que pierde altura y recibe los rayos del sol desde el amanecer hasta el ocaso.

El clima cambia en muy poca distancia y éste cambio, a su vez, genera que la vegetación y los cultivos, en ambas vertientes de la Sierra de Cantabria, sean totalmente diferentes.  Así, al Norte de la Sierra encontraremos roble, patatas y remolacha, mientras que al Sur, encontraremos encinas, carrascas, viñedo e, incluso, madroños.

Todo lo anterior explica que nuestro viñedo de Torre de Oña, pese a la altura a la que se encuentra, sea tan temprano y la uva madure en plenitud: la Sierra de Cantabria lo abriga de los rigores del Norte incrementándose, además, este efecto por estar ubicado en una perfecta solana recibiendo rayos solares durante todo el día. C4 26 DEF

Me viene a la mente el año que estuve trabajando en los viñedos de Mendoza (Argentina).  Allí se producía un efecto Foehn similar al de la Sierra de Cantabria pero a una escala mucho mayor ya que lo provocaba la Cordillera de los Andes sobre los vientos húmedos que venían del Pacífico.

Continuar leyendo...

Frailes y Mapas de Suelos

Publicado en:
CICLO DE LA VID, FACTORES DE CALIDAD, LA VOZ DE LA FINCA, VENDIMIA, VINOS CHATEAUX
22/05/2014

Cuenta la bibliografía que los antiguos frailes benedictinos franceses decidían en qué pagos plantar sus viñedos en base a las impresiones extraídas tras catar la tierra de los mismos. ¡Sí¡ ¡Cataban la tierra!  Pensaban que, si las sensaciones gustativas y aromáticas del terreno eran satisfactorias, también lo serían la de los vinos obtenidos de cepas plantadas en el lugar.

Que yo sepa, nadie hasta la fecha ha sido capaz de demostrar una relación tan estrecha entre las características organolépticas del terreno y las de la uva y vinos producidos en él.  Es más, personalmente pienso que esa relación es inexistente, pero la actitud de los frailes benedictinos viene a reflejar la importancia que ellos otorgaban al factor suelo. Y no es de extrañar que fuera así porque no debe IMG_4013 aolvidarse que, de la conjunción de terreno (= lugar, suelo, pago, tierra), variedad, clima y saber hacer, surge el concepto de TERROIR O TERRUÑO sobre el que se asentaron, en sus inicios, las Denominaciones de Origen más prestigiosas.

Está claro que el suelo tiene una influencia determinante en la calidad de la uva producida y en la del vino obtenido a partir de ella, pero esa influencia es, en mi opinión, indirecta y se ejerce a través del grado de desarrollo vegetativo que el suelo confiere al viñedo. Sabido es que un suelo profundo, fértil, con gran capacidad de almacenamiento de agua y sin ningún factor limitante va a dar lugar a cepas muy vigorosas con un desarrollo vegetativo exacerbado y con un crecimiento de brotes que se prolongará hasta las proximidades de la vendimia o más allá.   Por regla general de estos terrenos surgirán producciones de baja calidad. Lo contrario ocurrirá, salvo que haya algún factor en contra, en suelos más superficiales y pobres. Lo ideal, como siembre, suele ser el equilibrio entre los extremos.

Mapa de Suelos de Torre de Oña

Mapa de Suelos de Torre de Oña

Con todo lo anterior quiero decir que el conocimiento del suelo resulta clave cara a la implantación de un viñedo y su manejo posterior.  Ello es debido a que las características de los suelos son muy variables incluso dentro de una misma parcela de viñedo por pequeña que sea.  Es un tremendo factor de variabilidad.  Suelos distintos requieren un manejo distinto y producen uva igualmente distinta.

Ante esta tesitura, resulta de gran utilidad la elaboración de mapas de suelos en todos los viñedos para tener una zonificación dentro de los mismos.  Ello servirá, entre otras cosas, para vendimiar y elaborar la uva producida en las diferentes zonas de forma separada puesto que darán lugar a vinos distintos.  Obrar de otra manera sería un error puesto que, dentro de una parcela de viñedo, podemos tener tantos viñedos como tipos de suelo se encuentren en ella.  La mezcla incontrolada de fruta de calidad diversa suele dar como resultado un producto mediocre.

Mapa de suelos de Áster (Ribera del Duero)

Mapa de suelos de Áster (Ribera del Duero)

Por último, comentaros que una noche, mientras vendimiaba una parcela de Merlot ubicada sobre un suelo tremendamente salino noté, con asombro, que el sabor de la uva era muy salado.  No fue imaginación mía ya que se la ofrecí a catar a mi compañero enólogo y también encontró en la uva el sabor de la sal.

¡A ver si los frailes benedictinos franceses estaban en lo cierto!…..

 

Continuar leyendo...

“Del terruño y sus hijos”

Publicado en:
FACTORES DE CALIDAD, LA VOZ DE LA FINCA, PERSONAS, VENDIMIA, VINOS CHATEAUX
5/07/2011

En esta ocasión, cedemos  ‘La Voz de la Finca’ a Juan Fernández-Cuesta, periodista especializado del Diario ABC, que recientemente nos ha ofrecido así su particular visión del vino de terruño y de coupage con este artículo de opinión titulado “Del terruño y sus hijos”:

Coupage o terroir. Me solicitan que invierta unas palabras en expresar sus bondades y maldades (aunque de estas, pocas). Que invierta en escribir sobre la mezcla de distintas variedades de uva o la uva convertida en vino a partir de un determinado terruño. Mejor un terruño concreto, unas pocas hectáreas, un espacio singular.

 Coupage o terroir, llevado del francés al español, tiene su traducción literal y también una relativa. Incluso más: hasta reconvertir coupage en el vino hecho en bodega y terroir en el vino nacido del campo, de la conjunción de cielo y tierra.

 Si uno como yo considera (probablemente equivocado) que el mejor enólogo es aquel que se limita en bodega a cuidar sin interferir en el proceso de la conversión de las mejores uvas de la propiedad en un alimento llamado vino, mi apuesta es el terruño.

 Son definiciones llevadas al límite cuando se debe apostar entre el terruño y la bodega. Y sí, el enólogo debe manipular en ocasiones la elaboración cuando se trata de sacar de distintas variedades un rendimiento superior. Debe intervenir, incluso de forma artera, para obtener el mejor vino posible. Y fieles de esos vinos, por ejemplo, a partir de uvas de cabernet sauvignon, petit verdot y tempranillo, como una elaboración recién catada, habrá millones. Escribo de esa elaboración porque ya desde sus aromas en nariz las características y mejores cualidades de cada una de esas variedades aparecían de manera esplendorosa…

 ¿Entonces? Entonces llegó la crisis económica, que unida a la propia crisis de identidad de muchas bodegas (al menos en España) nos dan una nueva respuesta. Con las ventas nacionales por los suelos ¿es preferible hacer tres vinos distintos o uno sólo mezclando las tres variedades?

 Al fin, lo preferible siempre es el terruño como medio para obtener los mejores fines, y si entre estos fines es posible un “coupage”, adelante. Siempre adelante. Y siempre un enólogo como fiel guardián de un tesoro llamado terruño, y de sus hijos.

Continuar leyendo...

El suelo, factor determinante

Publicado en:
FACTORES DE CALIDAD, LA VOZ DE LA FINCA, VINOS CHATEAUX
13/06/2011

El suelo constituye, sin duda, un elemento determinante para la obtención de unas uvas y de un vino de gran calidad. Así, son varios los factores que determinan las características de un óptimo suelo vitícola:

  • La profundidad, que condicionará el volumen de tierra colonizado por las raíces de la vid para llegar al agua y los nutrientes. En general, las uvas de mayor calidad proceden de suelos poco profundos y poco fértiles.
  • La textura, que determinará el desarrollo espacial de las raíces, órgano en cargado de absorber agua y nutrientes. Los tipos de suelos se determinan en función del porcentaje de gravas, limos y arenas.
  • Los elementos minerales, que forman parte de la fertilidad química: nitógeno, fósforo, potasio, magnesio, oligoelementos,…
  • La materia orgánica, constituida por restos de vegetales y animales que han vivido en el suelo y que, mediante descomposición, conforman el ‘humus’, al que hay que añadir la materia orgánica proveniente de abonos. la vid necesita contenidos de materia orgánica bajos para una producción de calidad.
  • El agua, necesario para el desarrollo y crecimiento de los órganos de la vid, desde que brota hasta el proceso de maduración de las bayas y que deben cubrirse con las reservas que tiene el suelo.
  • La salinidad, factor limitante para el desarrollo de la planta. Un exceso provoca su desecación.

Desde 2005, nuestra Finca esta siendo sometida periódicamente a análisis de suelos, foliares y por satélite para estudiar la composición y caracteres de sus tierras y el vigor de cada zona.  Esa combinación de datos científicos y de la experiencia acumulada desde que en 1995 adquirimos la bodega nos ha permitido, además de descubir parcelas de calidad realmente sorprendente, la clasificación de nuestros suelos y parcelas en tres tipos distintos, cada uno de ellos adecuado para un tipo de vino: Torre de Oña Reserva, Club de Cosecheros de Torre de Oña (Reserva) y Finca San Martín Crianza.

Así, las principales características de los suelos que destinamos a nuestros vinos Reservas son:

  • Laderas de erosión suave                                                   
  • Suelo limoso fino carbonítico
  • Alto contenido en carbonatos (40%)
  • Poca profundidad
  • Bajo contenido en materia orgánica
  • Poco fértiles
  • Baja producción y alta calidad vitícola

Y las características de los suelos que destinamos a nuestro Crianza Finca San Martín son: 

  • Hondonadas
  • Suelo arcilloso fino
  • Áreas deprimidas de fondo plano
  • Agua superficial
  • Años lluviosos: gran vigor
  • Años más secos: buena calidad para crianza

Cada año es diferente y, en función de las características de cada cosecha, fundamentalmente de la pluviometría, unas parcelas pueden compartarse mejor o peor de lo previsto, lo que cambiará, según establezca nuestro enólogo Julio Sáenz, su destino original.

Continuar leyendo...

Terroir vs Coupage

Publicado en:
FACTORES DE CALIDAD, LA VOZ DE LA FINCA, VINOS CHATEAUX
1/06/2011

Son dos galicismos que definen diferentes estilos de elaborar vino. Por un lado, el COUPAGE, el ensamblaje de varios tipos de uva y vinos procedentes de diferentes viñedos y zonas y, por otro lado, el llamado vino de TERROIR, de terruño o de pago, un vino con una personalidad propia y muy especial, determinada por factores como el suelo, el clima o el tipo de uva que posee un viñedo concreto ubicado en una muy determinada área geográfica.

El concepto coupage define la práctica de mezclar vinos y uvas de la misma o diferente cosecha con el objetivo de complementar sus diferentes cualidades. La Rioja, tradicionalmente considerada como zona de vinos de coupages, exportó este modo de hacer desde los grandes Chateaux bordeleses tras la crisis de la filoxera con el fin de dotar al Tempranillo –uva de ciclo corto y muy temprano y con problemas de maduración en años especialmente desfavorables- de una mayor capacidad de envejecimiento y guarda. Así, por ejemplo, el Tempranillo de Rioja se mezclaba con la Garnacha de la zona de Rioja Baja, que le otorgaba alcohol y estructura necesarios para aguantar largos envejecimientos en barrica.

El empleo de este método en tierras riojanas se vio reforzado por la reconstrucción del viñedo durante el siglo XX, basada en la plantación aleatoria en una misma parcela de distintas variedades –por desconocimiento o como criterio para evitar un nuevo desastre en los viñedos- y, además, por la búsqueda de una mayor uniformidad que evitara el efecto cosecha, mezclando vinos de Tempranillo de diferentes localidades, parajes o viñedos. Este modelo de vinos de coupage es el que sigue nuestra bodega ‘madre’ La Rioja Alta, S.A. con vinos elaborados a base de mezclar diferentes tipos de uvas de distintas parcelas. Viña Ardanza es, por ejemplo, un coupage de Tempranillo con un 20% de Garnacha.

Frente al coupage ha surgido el concepto de terroir, extendido y explotado en los viñedos de la Borgoña y que fue adaptado muy pronto por importantes áreas vitivinícolas españolas.

Un buen ejemplo, quizás el mejor a nivel mundial, se encuentra en la Borgoña francesa, donde los suelos fueron inicialmente explotados, seguidos y estudiados por los monjes Cistercienses, determinando la existencia de unos mejores terroirs frente a otros, eligiendo las mejores vides y mejorando sus técnicas de elaboración.

Esta situación típica de terroir es evidente en nuestros viñedos de Torre de Oña y en nuestra bodega hermana Áster situada en la localidad burgalesa de Anguix, en la Ribera del Duero. La gran desventaja de este estilo elaborador es su dependencia del clima, que puede ocasionar la pérdida completa de una cosecha o de los vinos producidos, si no reflejan totalmente las particularidades de sus parcelas. Es el caso, por ejemplo, de las cosechas 2000 y 2003 en Torre de Oña en las que no elaboramos vino.

Continuar leyendo...