VENDIMIA

Misión cumplida

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CICLO DE LA VID, LA VOZ DE LA FINCA, VENDIMIA
31/10/2016

¡¡LA VENDIMIA HA TERMINADO!!! El pasado miércoles día 26 de Octubre, a eso de las 17:15 h, concluíamos la vendimia 2.016 cortando los últimos racimos de Tempranillo en nuestra finca La Dehesilla de Anguix (Áster).

Un poco larga ha sido pues la iniciamos el 19 de Septiembre (el Albariño es así de precoz), al alimón, en las parcelas Limeres de El Rosal y Viñadeiro de Cambados, ambas en las Rias Baixas.

Ha sido larga porque la climatología, tremendamente bonancible, nos lo ha permitido. Apenas ha llovido y hemos disfrutado de días soleados y noches muy frescas que nos han dejado obrar con tranquilidad, sin prisa.

IMG-20161014-WA0014Muchos días, a primera hora de la mañana, casi no se podían agarrar los racimos por lo fríos que estaban. Parecían salir de un frigorífico. ¡Que gozada!. De un día para el otro se apreciaba como la piel del Tempranillo y de la Garnacha se oscurecía más y más a la vez que su pulpa se tintaba de un tono granate intenso señal de que estábamos alcanzando en plenitud la ansiada madurez fenólica.

Hacía años que no disfrutaba tanto. ¡¡¡Y qué hablar de la sanidad!!!. Ni un solo atisbo de podredumbre, tan así, que hasta apetecía comerse la uva por lo apetecible.

A lo largo de 38 días hemos vendimiado alrededor de 620 ha de viñedo y todas ellas, como es norma de la casa, de forma totalmente manual ya que no queremos máquinas que destrocen la uva convirtiéndola en una masa amorfa. Nuestro objetivo es que los racimos lleguen hasta la bodega tal cual se encuentran en la cepa sin manipulación y con su personalidad.

Más de 300 personas han integrado los equipos de vendimia de Lagar de Cervera, Torre de Oña, La Rioja Alta y Áster y todas ellas han llevado grabadas a fuego las mismas consignas: recoger sólo los racimos perfectamente maduros y mimarlos al máximo para que no pierdan la tonalidad mate que les otorga la capa de pruina. Posteriormente vendrá el transporte en pequeñas cajas de 16 kg de capacidad hasta el interior de camiones frigoríficos situados a pie de finca, lo que asegurará que la uva llegue a bodega y sea encubada a una temperatura inferior a los 10 ºC. El frío endurece y la dureza garantiza integridad.

FB_IMG_1476807826334Pero ahí no acaba la cosa. Después, una máquina de alta precisión manipulará delicadamente los racimos hasta llegar al punto de escoger de ellos sólo los mejores granos que serán los únicos dedicados a la elaboración de nuestros vinos. El resto no nos sirve.

A día de hoy, las primeras uvas que recogimos ya se han convertido en vino y, por el semblante de Julio, nuestro enólogo, da la sensación de que la cosa promete. Parece que hay mucho color, buenos aromas y algo menos alcohol que el año pasado. En fin, mayor equilibrio.

Si es así, me daré por satisfecho y podré decir a todo mi equipo y a mí mismo aquello de ¡¡¡MISIÓN CUMPLIDA!!.

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¡Qué verde es el agua!

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CICLO DE LA VID, LA VOZ DE LA FINCA, LAS 4 ESTACIONES, VENDIMIA
15/09/2016

Es lo que suele decir Ricardo, el padre de mi amigo Ricardo, fruticultores artesanos de Calatorao en tierras mañas. Y… ¡Qué amarilla es la sequía!, se me ocurre decir a mí en contraposición.

Poco ha llovido este verano en las zonas en las que tenemos viña.  Incluso en Rías Baixas, donde suele llover con frecuencia y abundancia, la pluviometría se ha mostrado rácana.  Suerte que hemos podido regar. Pero no dejo de sorprenderme ya que, aún así, el viñedo, rústico por naturaleza, ha sido capaz de mantener el tipo y aguantar hasta el final.

robertoA principios de septiembre el aspecto era un poco lastimoso: hojas del poniente y del mediodía mustias y, las más bajas, amarillas como el color de la sequía. Por si fuera poco, a la escasez de agua se le unían unas temperaturas anormalmente altas (hasta 37 ºC registramos en las estaciones climáticas de nuestros viñedos) y unos intensos vientos de Sureste.  El Solano, como decimos en Rioja.  Peores condiciones para la planta y para la maduración de la uva, imposibles.

Ante estas condiciones tan estresantes la planta trata de adaptarse como puede y, entre otras cosas, lo que hace es “no trabajar” para ahorrar la escasa energía con la que cuenta.  Y si la planta no “trabaja” no genera azúcares y si no genera azúcares la uva madura lentamente y, a veces, mal.  O no madura. Y como de los azúcares derivan otras sustancias como ácidos, aromas y polifenoles, podemos adivinar las consecuencias….

Pero las condiciones han cambiado y pasamos ahora por una época con condiciones climáticas que todos firmaríamos en estos momentos en que la uva comienza a sazonar: sopla el Cierzo, las máximas diarias no superan los 22 ºC y las bajas descienden hasta los 9, aunque sería mejor que llegaran a 6 como ocurre en nuestro viñedo de Áster.  Si además cae un pequeño rocío o las hojas se mojan con cuatro gotas de lluvia, ¡Miel sobre hojuelas!. rober2

Yo, ahora que la uva ya está negra, no quiero que llueva sobre nuestros viñedos. Un ligero txirimiri es suficiente para pasar de pensar en ¡Qué amarilla es la sequía” a ¡Qué verde es el agua!, como dicen los Ricardos de Calatorao.

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¿Riego en el viñedo de Galicia?

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CICLO DE LA VID, FACTORES DE CALIDAD, I+D, LA VOZ DE LA FINCA, LAS 4 ESTACIONES, VENDIMIA
22/06/2016

Hacía tiempo que el enólogo de Lagar de Cervera, Ángel Suárez, venía insistiendo en lo beneficioso que sería para nuestro viñedo de O Rosal tener la posibilidad de regar. Desde hacía unos años ya venía experimentando con el riego en las parcelas de Tamuxe, Carballas y Pino con resultados prometedores ya que el aspecto general de las parcelas era mejor que el de las manejadas en secano, la uva maduraba mejor y la producción más uniforme.

Parecía una incongruencia querer regar el viñedo cuando en O Rosal fácilmente caen más de 2.000 mm de lluvia al año. Pero es que no es lo mismo llover mucho que llover bien. “¡Nunca llueve al gusto de todos!”, reza el refrán.

Cabezal Experimental de FertirriegoBAJALos suelos de nuestro viñedo son poco profundos y muy arenosos con lo que tienen poca capacidad para retener humedad. Si a ello se le une el hecho de que, en algunas ocasiones, en verano llueve poco, las plantas se resienten, dejan de crecer, comienzan a perder hojas, la maduración se ve comprometida y la productividad también.

Ante estas circunstancias, hace casi dos años que decidimos embarcarnos en un ambicioso proyecto de I+D+I cofinanciado por la Unión Europea y por el CDTI (Centro para el Desarrollo Tecnológico Industrial) con fondos FEDER.

De la mano de expertos investigadores del Departamento de Ingeniería Agroforestal de la Universidad de Santiago de Compostela planteamos un proyecto cuyos objetivos últimos eran establecer un método que nos permitiera “regar bien”, es decir, que nos ayudara a decidir de forma objetiva en qué momento aportar agua, qué cantidad aportar y cómo hacerlo. Y es que, como dice el Dr. Enrique García-Escudero, uno de los mejores profesores de viticultura que he tenido, la cosa no es tan sencilla ya que “regar no es lo mismo que echar agua”.

En un escenario en el que el agua es un bien cada vez más escaso no cabía ninguna duda en cuanto al método de riego. Necesariamente tenía que ser por goteo. Y ya que contábamos con una moderna instalación de riego por goteo, estaba claro que teníamos que utilizar el agua para transportar hasta las plantas los elementos nutritivos que estas necesitan con lo cual ya no sólo regamos, sino que FERTIRRIGAMOS.

De esta forma vamos suministrando los nutrientes ‘a la carta’, en pequeñas cantidades y localizándolos en las proximidades de las raíces de las vides. Evitamos así hacer aportes masivos en la superficie del terreno que suponen un claro riesgo de contaminación si son arrastrados por las copiosas lluvias que frecuentemente se suceden.

Es, pues, un claro ejemplo de sostenibilidad en el viñedo ya que con un mínimo empleo de agua y de fertilizantes conseguimos grandes resultados por aplicarlos de una forma altamente eficiente.

Hemos perforado pozos para abastecernos de agua, hemos instalado un moderno programador que nos permite regar por la noche cuando la energía es más barata y cuando no suele soplar el viento y nuestros compañeros de viaje, los investigadores de la Universidad de Santiago, sobrevuelan nuestro viñedo con drones, colocan sensores en el suelo y en las plantas y efectúan cientos de mediciones con la idea de dar con las claves: ¿cuándo fertirrigamos?, ¿cuánto fertirrigamos?.

En ello estamos. La campaña pasada no obtuvimos unos resultados tan espectaculares como esperábamos, pero este año parece que vamos por buen camino.

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Entre San Marcos y San Pedro Regalado

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CICLO DE LA VID, FACTORES DE CALIDAD, LA VOZ DE LA FINCA, LAS 4 ESTACIONES, VENDIMIA
12/05/2016

Recientemente han circulado por las redes sociales unas espectaculares fotografías de Aurèlien Ibanez tomadas en los viñedos de Chablis durante la noche del pasado 27 de abril.  En ellas se aprecian cientos de candelas que los viticultores borgoñones habían encendido dentro de sus viñedos para caldear el ambiente y así evitar que las temperaturas descendieran por debajo de 0 ºC y helaran los indefensos brotes.

(c) Aurèlien Ibanez

(c) Aurèlien Ibanez

(c) Aurèlien Ibanez

(c) Aurèlien Ibanez

(c) Aurèlien Ibanez

(c) Aurèlien Ibanez

Imágenes parecidas aparecían hace unos años en la película “Un paseo por las nubes” en la que una familia de viticultores californianos, ante el riesgo de una helada primaveral, se afanaban en encender hogueras entre las cepas a la vez que removían el aire con algo parecido a unas alas de ángel.  Pretendían mezclar el aire frío del ambiente con el calor emanado de las hogueras para tratar de mantener las temperaturas ligeramente por encima de la barrera de los 0 ºC.

Y es que estamos en la época de máximo riesgo de que se produzcan heladas.  Sobre todo en la Ribera del Duero.  En Rioja, casi casi la hemos dejado atrás, pero no hay que cantar victoria aún.  Cosas más raras se han visto.

Según la sabiduría popular, las onomásticas de San Marcos (25 de abril) y la de San Pedro Regalado (13 de mayo) suelen acotar este período de riesgo. Los viticultores antiguos, aquellos que vivían permanentemente mirando al cielo, lo tenían bien grabado en su memoria y, así, en Rioja solían decir aquello de “Marcos Marquete, vendimiador sin corquete”.  Querían, con esta expresión, reflejar la gravedad de una helada en estas fechas ya que, caso de producirse, el santo se llevaría las uvas sin apenas haber brotado.

De la misma manera, Félix, nuestro capataz en Áster, me dice, en los pueblos de la Ribera, desde siempre se le ha conocido a San Pedro Regalado como el Santo “más borracho”.  Ello es debido a que, cuando hiela por su onomástica, bebe más vino que nadie” porque al igual que San Marcos, es capaz de llevarse las uvas antes, incluso, de que se vean.

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A finales de abril, los días comienzan a alargar y el Sol sale de su letargo invernal caldeando con intensidad la superficie de la tierra y de la vegetación.  Por la noche, tierra y vegetación irradian a la atmósfera el calor acumulado durante el día enfriándose peligrosamente.  Si la temperatura llega a descender por debajo de 0 ºC, aunque sólo sean unas décimas, tendremos daños por helada en el viñedo ya que las yemas recién brotadas son extremadamente sensibles al frío.  Y con las yemas, se helarán las uvas que ya se encuentran en su interior.

Son los caprichos de estas noches de primavera que resultan verdaderamente temibles cuando el cielo queda raso (despejado y sin nubes), el viento está en calma y una oronda Luna Llena asoma morbosa para ver el luctuoso espectáculo.

Recuerdo una noche como esas en mayo del 2.004 en la que mi móvil sonó a eso de las 3 de la madrugada.  La llamada me la hacía un termómetro que tenía colocado en medio de un viñedo en plena ‘Milla de Oro’ de la Ribera y que estaba programado para que me avisara cuando la temperatura se aproximara a 1,5 ºC.  Sergio, uno de mis capataces entonces, y yo salimos para el viñedo para controlar la evolución de la temperatura.  Cuando ésta bajó a 0,5 ºC pusimos en marcha el equipo de bombeo que habíamos instalado en la orilla del Duero y comenzamos a regar el viñedo por microaspersión.  Enseguida el agua pulverizada comenzó a helarse sobre las vides formando una de las imágenes más bonitas que recuerdo.  Al amanecer, todo estaba recubierto por un casquete blanco impoluto.  Mantuvimos en marcha el riego hasta que la temperatura superó ligeramente los 0,5 ºC.  Ante tanta acumulación de hielo, nos quedaba la incertidumbre de si habríamos sido capaces de librar la cosecha de la sed de San Pedro Regalado.  Días más tarde salimos de dudas: el perito del seguro que vino a tasar los daños los cifró en el 10% frente al 80% de los viñedos colindantes.

Misión cumplida.  La noche que habíamos pasado en vela mereció la pena y la recuerdo como una de las más gratificantes de mi vida.

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La filoxera del siglo XXI

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CICLO DE LA VID, FACTORES DE CALIDAD, LA VOZ DE LA FINCA, LAS 4 ESTACIONES, VENDIMIA, VINOS CHATEAUX
8/03/2016

Esta es la expresión con la que Richard Smart (“The fliying vine Doctor”) y otros expertos se refieren a las enfermedades de madera de la vid que, sin excepción, están afectando con mayor o menor intensidad a todos los viñedos del mundo.

Foto de www.vinetur.com

Foto de www.vinetur.com

Tal expresión puede dar idea de la gravedad del problema. Como bien sabéis, a finales del siglo XIX, un pequeño insecto con nombre científico “Phyloxera vastratix” (filoxera = secador de hojas), de origen americano y parecido a un insignificante pulgón llegó a Europa como huésped en alguna planta que se importaba para formar parte de las colecciones de los jardines botánicos tan en boga entonces. En pocos años se extendió por amplias zonas del viñedo europeo provocando la muerte indiscriminada de cepas que, hasta entonces, tenían raíz europea. Muchos viticultores se arruinaron y no tuvieron otra alternativa que emigrar a América buscando un futuro menos incierto.

Por cierto, que como siempre ocurre, hubo oportunistas que desde el primer momento trataron de sacar rédito de la desgracia y desesperación ajenas. Así, un concejal gallego desarrolló una pócima mágica y, por supuesto, carísima, a base de agua, cal apagada, tabaco de infusión, sulfato de cobre y orina de varón (posteriormente el inventor aclaró que la de mujer también servía) que trató de vender como remedio infalible para combatir a la imparable filoxera.

Cuando yo estudiaba viticultura hace algo más de 20 años, los expertos en enfermedades de madera del viñedo nos hablaban exclusivamente de la yesca y de la eutipiosis causadas por “Stereum hirsutum” la primera y “Eutipa lata” la segunda. Hoy día se habla de otras tres enfermedades más (Pie Negro, Enfermedad de Petri y Brazo Muerto) y se citan más de cuarenta especies de hongos implicados en ellas. _DSC7505

Evidentemente, ante tal proliferación de agentes causantes resulta imposible encontrar un producto químico que sea eficaz para combatirlos a todos ellos. Los investigadores y las empresas productoras de productos fitosanitarios se afanan en encontrar un remedio que resulte efectivo pero no dan con él y, seguramente y por desgracia, tardarán en encontrarlo. Y, como ocurrió con la filoxera, también existen oportunistas que venden elixires mágicos contra estas enfermedades. Ellos mismos anuncian que son caros, pero lo justifican arguyendo que más caro es quedarte sin viñas… En fin, cada cual que haga lo que considere conveniente, pero rigor científico, muchas veces, poco.

Los viticultores claman por volver a poder utilizar el arsenito sódico y descargan sus iras contra los organismos competentes que prohibieron su uso hace unos años por ser tremendamente cancerígeno. Ya veis, serían capaces de anteponer la buena salud de sus cepas a la suya propia.

Ante esta tesitura, no queda otra que llevar a cabo medidas profilácticas que traten de evitar la entrada de los hongos al interior de las cepas. Para ello, los viveristas productores de plantas de vid se tienen que esmerar en producir material vegetal totalmente “limpio” y los viticultores tenemos que tratar de dejar pocas puertas abiertas a la infección. Y estas puertas son las heridas de poda. Cuanto más pequeñas y menos numerosas sean éstas, menor riesgo tenemos de infección. Pero el riesgo cero no existe.

En este sentido, en nuestra casa ya llevamos varios años formando a nuestros podadores en lo que denominamos “poda poco invasiva” y que sería algo equivalente a la laparoscopia en cirugía. En definitiva, tratamos de intervenir lo menos posible causando cuanto menos daño mejor.

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Miles de variedades de vid

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CICLO DE LA VID, FACTORES DE CALIDAD, LA VOZ DE LA FINCA, LAS 4 ESTACIONES, VENDIMIA
19/01/2016

Si nos pidieran que dijéramos el nombre de todas las variedades de vid que conocemos, ¿cuántas seríamos capaces de nombrar?  Diez, quince, veinte… Quizás, lo más avezados dirían alguna más, pero, seguramente, costaría pasar de la treintena. Pues bien, se habla de que pueden existir del orden de 10.000 variedades de vid repartidas por todas las zonas vitícolas del mundo de las que, en España, se podrían encontrar por encima de las 500, aunque cultivadas actualmente apenas se alcanza la cifra de 130, de las que 111 serían autóctonas y el resto foráneas.

Unos cuantos años antes del nacimiento de Cristo, el poeta latino Virgilio mencionaba que existían tantas variedades de uva como granos de arena en el mar. De lo anterior se deduce que, como en otros campos, en la viticultura se ha producido una simplificación en el elenco de variedades cultivadas con una pérdida ingente de diversidad genética, pérdida que, por otro lado, resulta irreparable y difícilmente cuantificable en términos económicos.

Búsqueda de mayor productividad, adecuación a los gustos de los consumidores, mayor facilidad de manejo, menor sensibilidad a plagas y enfermedades,… Son argumentos que se han esgrimido para justificar la sustitución de variedades minoritarias, autóctonas y, en ocasiones, endémicas por otras traídas de fuera, sin haberles dado la oportunidad, en la mayoría de los casos, a las primeras de demostrar su potencial enológico.

Me vienen a la memoria mis andanzas años atrás por la recóndita zona de los Arribes del Duero donde algunos viticultores me hablaban con afecto del “Bastardillo” y del “Bruñal”, variedades a punto de extinguirse y de las que sólo se encontraban algunas cepas aisladas entremezcladas en los viñedos con las mayoritarias “Rufete” y “Juan García”.  Algún bodeguero apasionado y romántico se propuso vinificar uvas en pureza obteniendo vinos con una concentración difícilmente alcanzable por el resto de variedades de la zona.

Algo similar ocurrió en Rioja con, por ejemplo, la “Maturana Tinta” rescatada de viñedos viejos en los que permanecía oculta entre las cepas de Tempranillo.  Tras unos años de investigación y experimentación fue admitida para su cultivo dentro de la D.O. Ca. Rioja ya que da lugar a vinos con una carga polifenólica difícilmente alcanzable por el Tempranillo mayoritario.

A nivel personal, mi abuelo paterno me contaba que cuando él decidía plantar un viñedo, elegía una variedad predominante pero siempre intercalaba, de forma aleatoria, cepas de otras 3 o 4 variedades diferentes porque le daban “alegría” al vino.  Ejemplo de ello es la viña de “La Pilastra”, plantada hace casi 51 años y que ya he mencionado en alguna ocasión anterior.  Si nos paseamos entre sus cepas encontramos mayoritariamente Viura (= Macabeo), pero si prestamos atención distinguiremos, también, Malvasía Riojana (= Rojal), Calagraño (= Jaino), Garnacha Blanca y alguna de cepa de otra variedad que todavía no he sido capaz de identificar.  Lo mismo ocurre en “La Trasera” donde, además de Tempranillo, veremos plantas aisladas de Graciano, Miguel de Arco y de una variedad, desconocida para mí, con la pulpa coloreada.

La mayor parte de estos viñedos viejos, que constituían un auténtico reservorio de diversidad genética vitícola, están desapareciendo “gracias” a las ayudas otorgadas por los organismos públicos para la reestructuración de viñedos.  ¡Qué error tan imperdonable!

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Sobre la pasada vendimia 2015

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CICLO DE LA VID, FACTORES DE CALIDAD, LA VOZ DE LA FINCA, LAS 4 ESTACIONES, VENDIMIA
19/10/2015

En una agenda que conservo de mi padre de 1.978 aparece anotado que comenzaban la vendimia de aquel año cortando las uvas de Viura y Malvasía en nuestro viñedo La Pilastra el día 19 de octubre.  La Pilastra es un paraje de Cenicero próximo al núcleo urbano considerado como de los más tempranos del pueblo.  En cuanto a las variedades Viura y Malvasía, siempre se han vendimiado unos cuantos días antes que el Tempranillo.

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Pues bien, en el presente año 2.015, para el día 21 de septiembre (Fiesta de San Mateo en Logroño y en otras capitales) mi padre, a sus casi 80 años, había terminado de vendimiar todos los viñedos familiares en Cenicero incluido, por supuesto, el de La Pilastra que fue vendimiado el día 14 de septiembre. ¿Qué ha ocurrido este año que pueda explicar este adelanto tan acusado en las fechas de vendimia?

Pues como decía en mi post anterior, para mía la clave ha estado en las temperaturas tan anormalmente altas que tuvimos en el mes de mayo. Si atendemos a temperaturas medias, en nuestras zonas de cultivo, los valores del presente año en mayo superaron en casi 2,5º C a los del año 2.014 (cálido) y en casi 5º C a los de 2.013 (frío).

Hablaba, también, en aquel texto publicado a mediados de septiembre que la última semana de agosto había sido muy complicada debido a las fuertes tormentas, al fuerte viento del Sureste (Solano) y a las altas temperaturas.  Estas circunstancias provocaban, cuanto menos, incertidumbre sobre el devenir de la incipiente vendimia, pero todavía manteníamos la esperanza de que, como habitualmente suelen decir los viticultores, “septiembre mandará”.  Y, efectivamente, “septiembre mandó”.

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Las temperaturas bajaron hasta casi 3,5º C en comparación con las medias de septiembre 2.014 y casi 5º C en comparación con las medias de agosto de este último año.  Sopló con frecuencia e intensidad el ansiado viento del Noroeste (Cierzo) y disfrutamos de días soleados y noches frías en los que las temperaturas descendieron hasta rozar los 5º C.

La maduración, hasta entonces un tanto ‘despegada’ entre azúcares y polifenoles, comenzó a avanzar a buen ritmo y de forma acompasada, llegando, finalmente, a buen puerto.

Y entramos en octubre en plena vendimia y, como me decía mi abuelo Millán, “para que cualquier fruta tardía, incluida la uva, esté en sazón, tiene que tener días de octubre”.  Y los hemos tenido, de manera que los vinos recién descubados apuntan maneras de figuras.  Eso sí, con un poco más de grado alcohólico de lo normal.

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A punto de comenzar

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CICLO DE LA VID, FACTORES DE CALIDAD, LA VOZ DE LA FINCA, LAS 4 ESTACIONES, VENDIMIA
17/09/2015

Como os comentaba en nuestro anterior post, el pasado día 13 de julio vi que comenzaba a enverar alguna baya de Tempranillo en nuestro viñedo Montecillo.   Desde entonces han trascurrido 68 días con sus respectivas noches…y la vendimia 2015 está ya en ciernes.  Salvo contratiempo, comenzaremos con la selección y cosecha este mismo fin de semana.  A mano, por supuesto. Y, además, estrenando nuevas instalaciones

Este año la vendimia se ha adelantado.  Las temperaturas anormalmente altas que vivimos durante mes de mayo aceleraron el proceso de crecimiento de las vides provocando que, finalmente, comencemos la vendimia con 15 días de antelación.

Por estos lares el mes de julio también fue caluroso, pero no tanto como en otros lugares de España.  En cuanto a agosto, ha sido muy inestable y complicado con temperaturas suaves durante las tres primeras semanas y elevadas durante la última, en la que, además, se produjeron fuertes tormentas de lluvia, viento y pedrisco.  Por fortuna, nos libramos del pedrisco, aunque anduvo cerca.

Foto Justo Rodríguez (Diario La Rioja)

Foto Justo Rodríguez (Diario La Rioja)

Actualmente tenemos depositada nuestra esperanza en lo que queda de septiembre, un mes que suele ser determinante para la calidad de la cosecha.  Se pronostican temperaturas máximas diurnas de unos 20 – 22 ºC y mínimas de 6 – 8 ºC acompañadas de sol y ligero viento del Norte – Noroeste.  Aquello del ‘cierzo’ que decimos en el Valle del Ebro.

Si ésto se cumple, el remate final de la maduración de nuestras uvas será óptimo porque tendrá lugar con temperaturas medias diarias inferiores o próximas a los 15 ºC, condiciones que se dan en las denominadas en los tratados de viticultura como zonas “Alpha”.   La acumulación de azúcar se detendrá (ya tenemos suficiente) y podrá aumentar el contenido y la calidad de los añorados polifenoles.

Espero y deseo que así sea.

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Sobre males y remedios

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CICLO DE LA VID, FACTORES DE CALIDAD, LA VOZ DE LA FINCA, VENDIMIA
12/05/2015

Aún no habíamos dedicado una de nuestras entradas en esta ‘Voz de la Finca’ a hablaros específicamente de las diferentes plagas y enfermedades que pueden afectar a los viñedos y que, por tanto, es necesario que controlemos al máximo para obtener nuestro gran objetivo anual: una uva de la máxima calidad posible. Permitidnos, por tanto, que os hablemos de algunos de esos males y de los pertinentes remedios que el viticultor debe poner en marcha para combatirlos.

Probablemente uno de los más conocidos sea el MILDIU, un hongo conocido también como mildeo, niebla o añublo, que afecta a todos los órganos de la vid. Cuando el ataque es muy fuerte produce una desecación parcial de las hojas, por lo que tanto calidad como cantidad se ven notablemente afectadas. Por ello resulta esencial su rápida detección en el campo e incluso, tradicionalmente, se ha premiado económicamente a los viticultores que alertaban de la primera mancha producida por este hongo. Para tratar esta enfermedad se ha venido empleando (de manera preventiva y/o curativa) el sulfato de cobre.

Foto de www3.syngenta.com

Foto de www3.syngenta.com

Otro de los hongos más temidos es el OÍDIO, al que también se identifica ‘popularmente’ con los apodos de ceniza, roya o polvillo. Y es que precisamente, entre los daños que podemos apreciar en una viña infectada, aparece un polvillo de color blanco ceniciento en las hojas mientras que, en sarmientos y pámpanos, observaremos manchas de tono chocolate y de forma punteada. Los racimos también se ven cubiertos de un polvillo que impide que los granos crezcan y que provoca que se agrieten y rompan. Los daños, en cantidad y calidad, son muy importantes. El remedio más extendido por su eficacia y bajo coste es el azufre en espolvoreo.

botrHablamos ahora de otro ‘clásico’. Es la PODREDUMBRE GRIS, comúnmente conocida como botrytis, gangrena o podrido. Este hongo ataca principalmente entre el envero y la vendimia y, especialmente, a las variedades con racimos compactos y con una piel muy fina. Su aspecto es fácilmente reconocible, ya que aparece en los racimos un moho grisáceo típico del podrido. Sus daños son también muy relevantes: pérdida de aromas, degradación de materias colorantes, etc. No obstante, sí cabe resaltar que gracias a la botrytis disfrutamos también de extraordinarios vinos en regiones como Sauternes o Tokaji. ¿Cómo se combate? La mejor solución parece una acción combinada de productos fitosanitarios y de acciones ‘culturales’ como la reducción del empleo de abonos nitrogenados, podas equilibradas, desnietes, la quema de restos de poda, etc.

Foto de www.vitivinicultura.net

Foto de www.vitivinicultura.net

Pasamos a los insectos, por ejemplo, a la POLILLA DEL RACIMO, que pasa el invierno agazapada en la corteza de las cepas, suelo, hojas, etc. Las segundas generaciones de esta polilla causan heridas en los granos que desarrollan podredumbres. Para combatirla, es habitual el empleo de técnicas de confusión sexual.

La ARAÑA AMARILLA es otra gran enemiga. Sus picaduras en las hojas resultan letales ya que acaban necrosándose y sus ataques a las bayas producen síntomas parecidos a los del oidio.

Pero, además, nuestras viñas se exponen a los daños causados por pájaros, liebres, caracoles, conejos, etc. que pican y muerden los granos, hiriéndolos y facilitando la putrefacción u ocasionando daños en la planta, uva y cosecha. Por ello es conveniente proteger las fincas con sistemas que eviten el acceso de estos animales. Y a todo esto, sumemos los fenómenos meteorológicos como el granizo, las bajas temperaturas (heladas) o el viento, que pueden causar graves e irreparables problemas que, en unos minutos, son capaces de arruinar una cosecha. ¡Son los riesgos de crecer sin techumbre!

 

 

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¿Una nueva variedad de vid?

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CICLO DE LA VID, I+D, LA VOZ DE LA FINCA, VENDIMIA
25/11/2014

Una tarde, casi al anochecer, durante el pasado mes de septiembre, cuando el Tempranillo se encontraba en pleno proceso de maduración y los granos de uva presentaban ya una coloración prácticamente negra, me encontraba paseando entre las filas de cepas más jóvenes de nuestro viñedo ‘La Cuesta’ en Cenicero. Además de examinar visualmente el estado sanitario de la uva y de la vegetación de nuestras cepas, cada cierto tiempo me acercaba a una cepa y, de entre todos sus racimos, cogía un grano de uva y lo cataba con la intención de comprobar cómo iba la maduración.

2014-10-02 11.50.15Quiso el azar que, entre las casi 200.000 cepas que tenemos plantadas en ‘La Cuesta’,  me topara de bruces con una a la que le ocurría algo extraño: sus granos de uva no eran de color negro si no que tenían una coloración rosa grisáceo.  “¡Vaya, ya se le ha ‘colado’ al viverista una planta de otra variedad distinta al Tempranillo!”, fue lo primero que pensé sin darle mayor importancia.  Sin embargo, tras unos momentos observando el comportamiento de la planta, la forma y color de sus hojas y sarmientos, etc… me llevé la grata sorpresa de que esa cepa extraña también parecía ser  Tempranillo.  Como ya era prácticamente de noche, decidí irme a casa no sin marcar antes la fila en la que me había encontrado esta planta.  Al día siguiente volví y ratifiqué mis impresiones: evidentemente, la cepa en cuestión era de Tempranillo y la uva estaba ya muy dulce, más que las ‘normales’ tintas.

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Hasta que vendimiamos ‘La Cuesta’, periódicamente, me acerqué a la cepa en cuestión observando cómo iba evolucionando el color de sus uvas y su sabor.  A medida que aumentaba la dulzura de las bayas, su color iba evolucionando del rosa grisáceo al marrón oscuro.  Me acordé, entonces, del color de las bayas del Pinot Grigio o Gris al que se asemejaba bastante.  Así, pues, decidí ‘bautizar’ este hallazgo como TEMPRANILLO GRIS

Ante la posible importancia que podía tener mi descubrimiento, decidí ponerme en contacto con Fernando Martínez de Toda, Profesor del Departamento de Viticultura de la Universidad de La Rioja y experto en la recuperación de variedades de vid antiguas, poco cultivadas y en peligro de extinción.  Me dijo que, quizás, nos encontrábamos ante un caso de mutación en los genes del Tempranillo (Tinto) que controlan el color de las bayas como ya ocurrió en el año 1.988 cuando un viticultor de Murillo de Río Leza descubrió que en una cepa de Tempranillo (Tinto) había racimos que en plena maduración eran de color amarillo.  Este fue el origen del Tempranillo Blanco, variedad que, posteriormente en el año 2.009, fue incluída en el Reglamento del Consejo Regulador de la D.O.Ca. Rioja como variedad de cultivo autorizado.  También es el origen de otras variedades como el Pinot Grigio y Blanco que, en su día, mutaron del Pinot Noir y de la Garnacha Blanca y Roya, mutaciones ambas de la Garnacha Tinta.

2014-10-02 11.51.13En unos días, quedaré con Técnicos del Departamento de Viticultura de la Universidad de La Rioja para que recojan muestras de la planta y procedan a su análisis genético. Por cierto, que Fernando Martínez de Toda prefiere hablar de Tempranillo Royo en vez de Gris.  Le parece más nuestro. Veremos qué pasa.

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