¿Una nueva variedad de vid?

Roberto Frías
Noviembre 25, 2014

Una tarde, casi al anochecer, durante el pasado mes de septiembre, cuando el Tempranillo se encontraba en pleno proceso de maduración y los granos de uva presentaban ya una coloración prácticamente negra, me encontraba paseando entre las filas de cepas más jóvenes de nuestro viñedo ‘La Cuesta’ en Cenicero. Además de examinar visualmente el estado sanitario de la uva y de la vegetación de nuestras cepas, cada cierto tiempo me acercaba a una cepa y, de entre todos sus racimos, cogía un grano de uva y lo cataba con la intención de comprobar cómo iba la maduración.

2014-10-02 11.50.15Quiso el azar que, entre las casi 200.000 cepas que tenemos plantadas en ‘La Cuesta’,  me topara de bruces con una a la que le ocurría algo extraño: sus granos de uva no eran de color negro si no que tenían una coloración rosa grisáceo.  “¡Vaya, ya se le ha ‘colado’ al viverista una planta de otra variedad distinta al Tempranillo!”, fue lo primero que pensé sin darle mayor importancia.  Sin embargo, tras unos momentos observando el comportamiento de la planta, la forma y color de sus hojas y sarmientos, etc… me llevé la grata sorpresa de que esa cepa extraña también parecía ser  Tempranillo.  Como ya era prácticamente de noche, decidí irme a casa no sin marcar antes la fila en la que me había encontrado esta planta.  Al día siguiente volví y ratifiqué mis impresiones: evidentemente, la cepa en cuestión era de Tempranillo y la uva estaba ya muy dulce, más que las ‘normales’ tintas.

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Hasta que vendimiamos ‘La Cuesta’, periódicamente, me acerqué a la cepa en cuestión observando cómo iba evolucionando el color de sus uvas y su sabor.  A medida que aumentaba la dulzura de las bayas, su color iba evolucionando del rosa grisáceo al marrón oscuro.  Me acordé, entonces, del color de las bayas del Pinot Grigio o Gris al que se asemejaba bastante.  Así, pues, decidí ‘bautizar’ este hallazgo como TEMPRANILLO GRIS

Ante la posible importancia que podía tener mi descubrimiento, decidí ponerme en contacto con Fernando Martínez de Toda, Profesor del Departamento de Viticultura de la Universidad de La Rioja y experto en la recuperación de variedades de vid antiguas, poco cultivadas y en peligro de extinción.  Me dijo que, quizás, nos encontrábamos ante un caso de mutación en los genes del Tempranillo (Tinto) que controlan el color de las bayas como ya ocurrió en el año 1.988 cuando un viticultor de Murillo de Río Leza descubrió que en una cepa de Tempranillo (Tinto) había racimos que en plena maduración eran de color amarillo.  Este fue el origen del Tempranillo Blanco, variedad que, posteriormente en el año 2.009, fue incluída en el Reglamento del Consejo Regulador de la D.O.Ca. Rioja como variedad de cultivo autorizado.  También es el origen de otras variedades como el Pinot Grigio y Blanco que, en su día, mutaron del Pinot Noir y de la Garnacha Blanca y Roya, mutaciones ambas de la Garnacha Tinta.

2014-10-02 11.51.13En unos días, quedaré con Técnicos del Departamento de Viticultura de la Universidad de La Rioja para que recojan muestras de la planta y procedan a su análisis genético. Por cierto, que Fernando Martínez de Toda prefiere hablar de Tempranillo Royo en vez de Gris.  Le parece más nuestro. Veremos qué pasa.

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