Silvosa, misión posible

Roberto Frías
mayo 23, 2018

Hace casi quince años Ángel Suárez, nuestro enólogo de Lagar de Cervera, inició lo que, por aquel entonces, se antojaba una misión imPOSIBLE: comprar pequeñas parcelas de terreno (“matos”) en O Rosal (Pontevedra) hasta llegar a agruparlas formando una magnífica finca de casi 24 hectáreas de superficie a la que hemos denominado Silvosa.  Hasta ahí, quizás pudiera parecer algo no excesivamente relevante si no fuera porque para llegar a esa cifra hemos tenido que adquirir alrededor de 800 “matos”, evidencia de que el minifundio en Galicia existe.

Haciendo una simple división podemos deducir que la superficie media de los “matos” resulta 300 m2 aunque lo cierto  es que, en algunos casos, no alcanzan los 50. Ha habido que hacer un rastreo intenso e intensivo ya que, en ocasiones, los dueños eran desconocidos, en otros casos, vivían en el extranjero y en otras ocasiones los pequeños terrenos pertenecían a varios propietarios de los que alguno de ellos no quería venderlos.  En fin, una odisea.

Por si fuera poco, antes de comenzar a preparar el terreno para la plantación, hubo que llevar a cabo un minucioso estudio arqueológico en la zona porque había indicios -así estaba documentado-  que por allí anduvieron los romanos buscando oro en un pequeño riachuelo.  Algún resto de aquella época apareció en las prospecciones, pero la sorpresa inesperada llegó cuando en uno de los sondeos efectuados para la investigación aparecieron vestigios de un viñedo medieval.  Quedaba claro que alguien, antes que nosotros, ya había detectado la idoneidad del lugar para el cultivo de la vid.  Como no podía ser de otra manera, el enclave ha quedado protegido y sin alterar y, además, lo acondicionaremos para uso y disfrute de los visitantes.

Pero todo llega y, ahora, acabamos de finalizar la plantación. Serán 13 hectáreas de viñedo de Albariño con una densidad de plantación superior a la habitual en la D.O. Rías Baixas porque pretendemos mantener las producciones de uva por hectárea pero reduciendo la producción unitaria por planta y, así, poder optar a una mayor calidad.  El sistema de conducción será en espaldera porque trataremos de mecanizar algunas labores que el clásico parral no permite.  Pero será una espaldera compleja -un híbrido entre Sylvoz y Combi- que permitirá desarrollar una gran superficie de hojas expuestas al sol y, con ello, garantizar una perfecta maduración de la uva.

Optamos, también, por la espaldera porque está demostrado que la aplicación de productos fitosanitarios se puede optimizar evitando pérdidas innecesarias por deriva al aire.  Con ello contribuiremos al mantenimiento de un ambiente más sano y a la producción de una uva más saludable.

Y como la sostenibilidad y el mantenimiento de los recursos naturales es una de nuestras mayores inquietudes, dotaremos al viñedo de una moderna instalación de fertirrigación que nos permitirá aportar agua y nutrientes de forma localizada y a la carta evitando cualquier riesgo de contaminación del suelo o de las guas.

En este mismo sentido de conservación, hemos estudiado con detenimiento la topografía de la zona y hemos creado vías de evacuación de aguas de lluvia por lugares estratégicos y hemos sembrado toda la superficie del terreno con avena con el objeto de reducir al máximo las pérdidas de suelo por erosión.

 

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