I+D

¿Riego en el viñedo de Galicia?

Publicado en:
CICLO DE LA VID, FACTORES DE CALIDAD, I+D, LA VOZ DE LA FINCA, LAS 4 ESTACIONES, VENDIMIA
22/06/2016

Hacía tiempo que el enólogo de Lagar de Cervera, Ángel Suárez, venía insistiendo en lo beneficioso que sería para nuestro viñedo de O Rosal tener la posibilidad de regar. Desde hacía unos años ya venía experimentando con el riego en las parcelas de Tamuxe, Carballas y Pino con resultados prometedores ya que el aspecto general de las parcelas era mejor que el de las manejadas en secano, la uva maduraba mejor y la producción más uniforme.

Parecía una incongruencia querer regar el viñedo cuando en O Rosal fácilmente caen más de 2.000 mm de lluvia al año. Pero es que no es lo mismo llover mucho que llover bien. “¡Nunca llueve al gusto de todos!”, reza el refrán.

Cabezal Experimental de FertirriegoBAJALos suelos de nuestro viñedo son poco profundos y muy arenosos con lo que tienen poca capacidad para retener humedad. Si a ello se le une el hecho de que, en algunas ocasiones, en verano llueve poco, las plantas se resienten, dejan de crecer, comienzan a perder hojas, la maduración se ve comprometida y la productividad también.

Ante estas circunstancias, hace casi dos años que decidimos embarcarnos en un ambicioso proyecto de I+D+I cofinanciado por la Unión Europea y por el CDTI (Centro para el Desarrollo Tecnológico Industrial) con fondos FEDER.

De la mano de expertos investigadores del Departamento de Ingeniería Agroforestal de la Universidad de Santiago de Compostela planteamos un proyecto cuyos objetivos últimos eran establecer un método que nos permitiera “regar bien”, es decir, que nos ayudara a decidir de forma objetiva en qué momento aportar agua, qué cantidad aportar y cómo hacerlo. Y es que, como dice el Dr. Enrique García-Escudero, uno de los mejores profesores de viticultura que he tenido, la cosa no es tan sencilla ya que “regar no es lo mismo que echar agua”.

En un escenario en el que el agua es un bien cada vez más escaso no cabía ninguna duda en cuanto al método de riego. Necesariamente tenía que ser por goteo. Y ya que contábamos con una moderna instalación de riego por goteo, estaba claro que teníamos que utilizar el agua para transportar hasta las plantas los elementos nutritivos que estas necesitan con lo cual ya no sólo regamos, sino que FERTIRRIGAMOS.

De esta forma vamos suministrando los nutrientes ‘a la carta’, en pequeñas cantidades y localizándolos en las proximidades de las raíces de las vides. Evitamos así hacer aportes masivos en la superficie del terreno que suponen un claro riesgo de contaminación si son arrastrados por las copiosas lluvias que frecuentemente se suceden.

Es, pues, un claro ejemplo de sostenibilidad en el viñedo ya que con un mínimo empleo de agua y de fertilizantes conseguimos grandes resultados por aplicarlos de una forma altamente eficiente.

Hemos perforado pozos para abastecernos de agua, hemos instalado un moderno programador que nos permite regar por la noche cuando la energía es más barata y cuando no suele soplar el viento y nuestros compañeros de viaje, los investigadores de la Universidad de Santiago, sobrevuelan nuestro viñedo con drones, colocan sensores en el suelo y en las plantas y efectúan cientos de mediciones con la idea de dar con las claves: ¿cuándo fertirrigamos?, ¿cuánto fertirrigamos?.

En ello estamos. La campaña pasada no obtuvimos unos resultados tan espectaculares como esperábamos, pero este año parece que vamos por buen camino.

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¿Una nueva variedad de vid?

Publicado en:
CICLO DE LA VID, I+D, LA VOZ DE LA FINCA, VENDIMIA
25/11/2014

Una tarde, casi al anochecer, durante el pasado mes de septiembre, cuando el Tempranillo se encontraba en pleno proceso de maduración y los granos de uva presentaban ya una coloración prácticamente negra, me encontraba paseando entre las filas de cepas más jóvenes de nuestro viñedo ‘La Cuesta’ en Cenicero. Además de examinar visualmente el estado sanitario de la uva y de la vegetación de nuestras cepas, cada cierto tiempo me acercaba a una cepa y, de entre todos sus racimos, cogía un grano de uva y lo cataba con la intención de comprobar cómo iba la maduración.

2014-10-02 11.50.15Quiso el azar que, entre las casi 200.000 cepas que tenemos plantadas en ‘La Cuesta’,  me topara de bruces con una a la que le ocurría algo extraño: sus granos de uva no eran de color negro si no que tenían una coloración rosa grisáceo.  “¡Vaya, ya se le ha ‘colado’ al viverista una planta de otra variedad distinta al Tempranillo!”, fue lo primero que pensé sin darle mayor importancia.  Sin embargo, tras unos momentos observando el comportamiento de la planta, la forma y color de sus hojas y sarmientos, etc… me llevé la grata sorpresa de que esa cepa extraña también parecía ser  Tempranillo.  Como ya era prácticamente de noche, decidí irme a casa no sin marcar antes la fila en la que me había encontrado esta planta.  Al día siguiente volví y ratifiqué mis impresiones: evidentemente, la cepa en cuestión era de Tempranillo y la uva estaba ya muy dulce, más que las ‘normales’ tintas.

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Hasta que vendimiamos ‘La Cuesta’, periódicamente, me acerqué a la cepa en cuestión observando cómo iba evolucionando el color de sus uvas y su sabor.  A medida que aumentaba la dulzura de las bayas, su color iba evolucionando del rosa grisáceo al marrón oscuro.  Me acordé, entonces, del color de las bayas del Pinot Grigio o Gris al que se asemejaba bastante.  Así, pues, decidí ‘bautizar’ este hallazgo como TEMPRANILLO GRIS

Ante la posible importancia que podía tener mi descubrimiento, decidí ponerme en contacto con Fernando Martínez de Toda, Profesor del Departamento de Viticultura de la Universidad de La Rioja y experto en la recuperación de variedades de vid antiguas, poco cultivadas y en peligro de extinción.  Me dijo que, quizás, nos encontrábamos ante un caso de mutación en los genes del Tempranillo (Tinto) que controlan el color de las bayas como ya ocurrió en el año 1.988 cuando un viticultor de Murillo de Río Leza descubrió que en una cepa de Tempranillo (Tinto) había racimos que en plena maduración eran de color amarillo.  Este fue el origen del Tempranillo Blanco, variedad que, posteriormente en el año 2.009, fue incluída en el Reglamento del Consejo Regulador de la D.O.Ca. Rioja como variedad de cultivo autorizado.  También es el origen de otras variedades como el Pinot Grigio y Blanco que, en su día, mutaron del Pinot Noir y de la Garnacha Blanca y Roya, mutaciones ambas de la Garnacha Tinta.

2014-10-02 11.51.13En unos días, quedaré con Técnicos del Departamento de Viticultura de la Universidad de La Rioja para que recojan muestras de la planta y procedan a su análisis genético. Por cierto, que Fernando Martínez de Toda prefiere hablar de Tempranillo Royo en vez de Gris.  Le parece más nuestro. Veremos qué pasa.

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