Cubierta vegetal en el viñedo

Roberto Frías
Abril 24, 2017

¿Qué es eso de cubierta vegetal en el viñedo?, se preguntará más de uno. ¿Para qué sirve?, pensará algún otro.

Pues bien, vamos a tratar de aclarar un poco este asunto.

Cuando en el viñedo hablamos de ‘cubierta vegetal’ nos estamos refiriendo a un sistema de mantenimiento del suelo consistente en dejar que, sobre él, se desarrolle, de forma espontánea o sembrada, una vegetación herbácea que puede ocupar toda la superficie del terreno o parte de ella y, además, hacerlo de forma temporal o permanente.

Cubierta vegetal sembrada de cebada en Finca Mayorita I (Rodezno)

Es una alternativa radicalmente opuesta a la clásica del ‘laboreo’ con la que lo que se pretende es remover el terreno con distintos tipos de aperos para mantenerlo limpio de malas hierbas y que éstas no compitan con las vides en lo que se refiere a agua y nutrientes.

En España, desde tiempo inmemorial (ya el emperador Justiniano prohibió plantar viñedo en terrenos frescos y fértiles donde el trigo era capaz de rentar en condiciones) el viñedo se ha venido asentando mayoritariamente en suelos poco profundos, pobres y secos con lo que parece obvio que el laboreo se impusiera como sistema de mantenimiento de suelo. Si a duras penas las vides eran capaces de sobrevivir en condiciones tan extremas, ¿como iba el viticultor a tolerar que en sus viñedos creciera ni una humilde chiribita?.

Obviamente, entre los dos extremos definidos por una cubierta vegetal total y permanente que supone mantener vegetación en toda la superficie del suelo y a lo largo de todo el año y un laboreo intensivo en el que el suelo está total y permanentemente desnudo (no hay más vegetal viviente que las propias vides), existen alternativas intermedias que permiten adaptarse a numerosas condiciones ambientales, de suelo y de cultivo. Así, a modo de ejemplo, podemos tener:

  • Una cubierta temporal: Normalmente se mantiene durante Invierno y Primavera cuando el agua en el suelo no suele ser un factor limitante. El resto del tiempo se recurre al laboreo.
  • Un sistema mixto: Consistente en dejar crecer vegetación sólo en una parte del terreno manteniendo la restante “limpia” mediante laboreo. Lo normal, en este caso, es hacerlo por calles alternas, es decir, en una hierba y en la otra laboreo.

Cubierta vegetal espontánea en Finca La Cuesta (Cenicero)

Y como suele ocurrir en otros aspectos de la vida, ningún sistema es perfecto y cada uno de ellos tiene sus ventajas pero también sus inconvenientes. “Depende”, que diría Ángel Suárez, nuestro enólogo gallego de Lagar de Cervera.

Por centrarnos un poco en el tema que nos ocupa que es el de las cubiertas vegetales, sus principales ventajas son:

  • Protege el suelo contra la erosión provocada por las escorrentías de las aguas de lluvia evitando arrastres de tierra y pérdidas de suelo. Esta es la razón por la que mantenemos con cubierta vegetal permanente nuestros viñedos de Rías Baixas (más de 2.000 mm de lluvia al año) y La Cuesta en La Rioja (plantación en ladera con fuerte pendiente).
  • Permite el tránsito de maquinaria y de personas en cualquier época del año y en cualquier circunstancia, incluso después de fuertes lluvias que dejarían intransitable un viñedo mantenido mediante laboreo tradicional. Ésta es la razón por la que mantenemos con cubierta vegetal temporal nuestro viñedo Las Cuevas (35 hectáreas) en Rodezno. Cuando llueve en abundancia lo usamos como “refugio” para no tener que interrumpir totalmente los trabajos en la zona.
  • En suelos fértiles y profundos donde el viñedo se desarrolla de forma extremadamente vigorosa, la competencia ejercida por la cubierta vegetal, que se “pelea” por el agua y por el nitrógeno con el viñedo, provoca que éste “baje los humos” y se desarrolle de forma más equilibrada. Esta es la razón por la que mantenemos una cubierta vegetal temporal a base de cebada en las hondonadas de nuestro viñedo Mayorita I en Briones.
  • Relacionado con el párrafo anterior, un desarrollo más equilibrado del viñedo inducirá la formación de racimos menos compactos y con bayas de menor tamaño que son factores, ambos, de calidad enológica. Además, en estas circunstancias, los racimos se desarrollarán en un microclima más favorable por estar rodeados de una vegetación no demasiado exuberante que permitirá una buena aireación y una correcta insolación. En esta tesitura el riesgo de podredumbre de la uva es mucho menor.

    Cubierta vegetal espontánea de Diplotaxis erucoides

  • Las especies vegetales que integran la cubierta vegetal sirven de refugio a numerosas especies de insectos y ácaros que depredarán sobre otras especies perjudiciales para el viñedo. Es, pues, una forma natural de mantener el equilibrio entre plagas y depredadores. En otras ocasiones, algunas plagas se asientan sobre la vegetación herbácea porque le resulta más apetecible que el propio viñedo quedando éste libre de sus ataques. Ejemplo de ésto es el de la araña amarilla que parece preferir parasitar sobre las malvas antes que sobre el viñedo.
  • Los viñedos mantenidos mediante cubiertas vegetales generan ecosistemas con mayor diversidad biológica que los mantenidos desnudos de vegetación herbácea. La consecuencia de ésto es clara: a mayor diversidad biológica, mayor capacidad tendrá el ecosistema para resistir frente a agresiones externas de cualquier tipo y nuestro viñedo será más sostenible.
  • Desde el punto de vista ambiental y paisajístico, la cubierta vegetal desarrollada sobre los viñedos aumenta la calidad de los mismos.

Cubierta vegetal espontánea en Lagar de Cervera

En cuanto a inconvenientes, pueden citarse varios, pero entre ellos, el más importante y el que impide que haya mayor superficie de viñedos mantenidos con cubiertas vegetales es el que se da, en ausencia de riego, en zonas con escasa pluviometría o con mal reparto de lluvias a lo largo del año. En estas circunstancias, la cubierta vegetal puede provocar una fuerte competencia por el agua e inducir un fuerte estrés hídrico en el viñedo que traiga consigo una producción de uva muy mermada tanto en cantidad como en calidad.

Y para ir terminado, comentaros que mi opinión personal es que, cuando se maneja una superficie de viñedo tan extensa como la nuestra, con parcelas ubicadas sobre distinto tipo de suelo y en condiciones climáticas y ambientales diversas, todo tiene cabida. Como en la paella (que me perdonen los valencianos). Lo importante es acertar con la decisión que se tome en cada situación.

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