FACTORES DE CALIDAD

Viticultura sostenible: una de gatos y ratones

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CICLO DE LA VID, FACTORES DE CALIDAD, LA VOZ DE LA FINCA
24/02/2014

Desde el pasado 1 de enero de 2.014 todas las explotaciones vitícolas están obligadas a llevar a cabo un programa de gestión integrada de plagas (G.I.P.) con el objetivo de llegar a reducir, en pocos años, el consumo de productos fitosanitarios a la mitad del actual.

La idea básica es tratar de prevenir el ataque de cualquier parásito utilizando, en la medida de lo posible, medidas profilácticas poco agresivas y dejando los productos fitosanitarios para “cuando no quede más remedio”.  Con ello, conseguiremos producir uva y vino más saludables y de forma más respetuosa con el medio ambiente.

blog1 Tendremos por tanto que aprender a convivir con los parásitos que habitualmente se nutren a costa de las vides, manteniéndolos siempre por debajo de unos ciertos umbrales de tolerancia que no supongan un fuerte menoscabo para la producción de uva ni en calidad ni en cantidad.  Se trata, pues, de aprender a valorar qué es menos perjudicial: si un cierto daño provocado por los parásitos o los posibles daños ambientales y para la salud de la aplicación de un producto fitosanitario.

Por poner un ejemplo explicativo de lo anterior, permitidme utilizar el símil de una casa infestada de ratones a los que podemos combatir empleando algún tipo agente químico (veneno), colocando cepos o trampas físicas para su captura o recurriendo a un depredador natural como podría ser un gato.  Estas dos últimas técnicas se corresponderían con la filosofía de la gestión integrada de plagas.  Seguro que no aniquilaríamos a todos los ratones pero su población disminuiría tanto como para que los daños provocados por ellos fueran irrelevantes llegándose a establecer un equilibrio estable ratones y gatos.blog2

Con frecuencia, con la utilización de los productos fitosanitarios de forma poco responsable, en el viñedo es como si se hubiese aniquilado a los “ratones” y a los “gatos”.  Pero los “ratones” son más prolíficos y adaptables a las circunstancias adversas que los “gatos”, de manera que rápidamente se multiplicarán ocasionando graves daños…..

A veces, pequeños detalles o ciertas actuaciones aparentemente irrelevantes pueden resultar tan eficaces como la aplicación de un producto fitosanitario.  En este sentido, recuerdo hace unos años en un viñedo en el que mantenía el suelo mediante la técnica de cubierta vegetal espontánea en la que abundaban las malvas, que lo mismo fue pasar la segadora que sobrevenir sobre el viñedo un brutal ataque de araña amarilla que tuve que combatir inmediatamente con un acaricida específico.

Si hubiese sido mejor observador habría notado que las malvas estaban siendo parasitadas por la araña amarilla que preferían alimentarse a costa de ellas en vez de hacerlo de las hojas de vid, pero destruí su fuente de alimento y…. No me ocurrirá más veces.  Confiaré en los “gatos”.

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Tiempo de poda

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CICLO DE LA VID, FACTORES DE CALIDAD, LA VOZ DE LA FINCA, LAS 4 ESTACIONES
8/01/2014

Tras las primeras heladas otoñales, acaecidas a finales del mes de noviembre, los viñedos perdieron la totalidad de las hojas y entraron en período de latencia y reposo.  El ciclo vegetativo correspondiente a la cosecha 2.013 había llegado a su fin y las cepas entraban en un estado de “muerte aparente” en el que permanecerán hasta finales del mes de marzo.

Desprovistas de hojas, las cepas parecen esqueletos, seres inertes incapaces de volver a vivir.  Pero la realidad no es esa: se trata de un mecanismo natural de adaptación de las vides a los rigores del invierno.  La madera aguanta bien las bajas temperaturas (hasta -15 ºC), los órganos verdes no.

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Nos encontramos ahora, como reza el título de este post, en tiempo de poda. Se trata de una labor fundamental en el cultivo de la vid con la que se pretende regular tanto la capacidad productiva de las plantas como la ubicación espacial de los futuros brotes y racimos.  La futura producción está en juego, tanto desde el punto de vista cuantitativo como cualitativo.

Pero la poda también provoca efectos colaterales perjudiciales para la propia supervivencia de las plantas.  Así, la cicatrización de las heridas ocasionadas por los cortes efectuados sobre órganos leñosos genera zonas de madera muerta (“conos de desecación”) que dificultan el paso de la savia.  Por otro lado, las propias heridas abiertas pueden Asuponer vías de entrada de hongos al interior de la madera de la cual se nutrirán, provocando un deterioro progresivo de las estructuras permanentes de la cepa y, en casos graves, hasta la propia muerte de la planta.

Es, pues, una labor de vital importancia que hay que ejecutar con precisión y delicadeza y recurriendo siempre a personal experto.

P.D. ¿Sabías que, antiguamente, las gavillas de sarmientos se arrojaban junto con piedras al fondo de las tinas de fermentación y servían de filtro natural a la hora de separar el mosto-vino de los hollejos?

P.D.2: Con este post, se estrena en nuestro ‘Voz de la Finca’ Roberto Frías, Director de la Sección Agrícola del Grupo La Rioja Alta, S.A., que irá puntualmente compartiendo sus artículos sobre viticultura con nosotros. ¡Bienvenido Roberto!

 

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Precisión en la viticultura

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CICLO DE LA VID, FACTORES DE CALIDAD, LA VOZ DE LA FINCA, LAS 4 ESTACIONES, VENDIMIA
11/06/2013

Desde hace un tiempo, se oye hablar mucho de “Viticultura de Precisión”. Curiosos como somos por estos lares blogueros, hemos acudido a un experto, el máximo responsable de la Sección Agrícola del Grupo La Rioja Alta, S.A., Roberto Frías, al que hemos pedido que nos hable del significado de esta expresión tan en boga  pero que, como vamos a descubrir, acumula muchos siglos de historia. Este fue, precisamente, el tema que abordó recientemente en un reciente ‘Encuentro Enológico’ organizado por la Fundación para la Cultura del Vino.

Nos cuenta que, desde sus inicios, la viticultura ha sido quizás  la vertiente de la agricultura que más precisión ha llevado implícita en su desarrollo diario. Las cepas y el viticultor establecían incluso un fuerte vínculo e, incluso,  una estrecha COMUNICACIÓN basada en un idioma de signos que el hombre sabía interpretar. Cada planta tenía su propia identidad, perViña Ardanza2sonalidad y comportamiento y, de su análisis, nacían decisiones y acciones que se desarrollaban en virtud de cada cepa y de cada tipo de suelo.

Para justificar esta afirmación, tenemos varios ejemplos:

  • El viticultor conocía el comportamiento de las variedades más frecuentes en su zona y las plantaba en los lugares más idóneos. Así, en la zona de Rioja Baja, donde la aridez es mucho más extrema que en el área de Rioja Alta, se plantaba Garnacha Tinta en lugar de un mucho más frágil y sensible Tempranillo.
  • Además, era el propio agricultor el que realizaba la selección del material vegetal que, con intencionada precisión,  iba a injertar en el viñedo. Su trayecto casa-viña, a pie o sobre caballerías, era el momento para estudiar el comportamiento de las cepas cercanas al camino, archivar mentalmente su situación y recoger yemas para injertarlas en sus propios viñedos.A 0546
  • La propia plantación del viñedo, en la que dentro de la misma parcela se entremezclaban variedades blancas y tintas, podría obedecer a un criterio intencionado de “precisión” de acuerdo con el tipo de vinos que se elaboraba: menos color, grado y extracto pero más frescura, viveza y longevidad que muchos de los actuales. Incluso podía tratarse de una forma de minimizar riesgos frente a fenómenos meteorológicos adversos.
  • Tenían perfectamente ubicadas todas las cepas y sabían dónde se encontraban, por ejemplo, aquellas cepas de Garnacha Tinta plantadas por el “abuelo” y que daban un fruto muy adecuado para que, colgadas en el altillo de su casa, duraban hasta Navidad.
  • Durante la poda, se adaptaba la carga de yemas al vigor de cada cepa. Expresiones como “el buen podador es aquel que da la vuelta alrededor de la cepa” (buscando la mayor precisión en los cortes) o “la cepa hay que podarla mentalmente durante el tiempo que cuesta recorrer los 129 cm. que separan una planta de la siguiente” son reflejo de la precisión con la que se pretendía hacer esta labor.
  • La fertilización, independientemente de los acertado o no de sus objetivos y criterios, era, igualmente, realizada cepa a cepa. Variando la longitud de los pasos y el volumen del puñado, se iba adaptando la dosis a las necesidades de las plantas o exigencias del suelo.
  • La poda en verde también se hacía atendiendo a las necesidades de cada planta. En las zonas más vigorosas, los pámpanos se enlazaban manualmente para permitir el paso de las caballerías. Cuando estas pasaban, se volvían a soltar para que crecieran “en libertad”.
  • A 1557La lucha contra las plagas también era pormenorizada y cepa a cepa. Mujeres y niños se afanaban en extraer larvas de piral y cigarreros del interior de sus efugios con la ayuda de púas. Las enfermedades de la madera ya se sabían identificar de forma que, en la poda invernal, se abrían las cepas y se les introducía una piedra en forma de cuña para que el oxigeno debilitara al hongo.

Las 400 horas/año de mano de obra que, a mediados del siglo pasado eran necesarias para gestionar una hectárea de viñedo, obligaban a pasar en muchas ocasiones por cada cepa, lo que significaban múltiples observaciones, conclusiones y su “manejo a demanda“. Cuando el viñedo se mecaniza (se ha llegado a las 30 horas/ha) se pasa de ese tratamiento individualizado a uno colectivo en el que no se habla de cepas, si no de metros de cordón productivo por hectárea. Las cepas pierden entonces su IDENTIDAD PROPIA y se integran en una masa globalizada y homogénea en la que todas reciben idéntico tratamiento, sin tener en cuenta ni la variabilidad espacial ni temporal propia del viñedo. El tiempo para observar directamente el viñedo se acorta, siendo necesario recurrir a sistemas de control artificiales que compensen esa “pérdida de visión” natural propia de la viticultura tradicional artesana.

DSC01111Esto nos permite afirmar que la aplicación de técnicas de precisión no es sino un deseo de VOLVER AL PASADO, siendo capaces de gestionar, de forma diferenciada, si no cepa a cepa, al menos grupos de ellas con comportamientos homogéneos. Así que esto de la viticultura de precisión no es algo nuevo, sino algo que el viticultor ha conocido desde siempre o, al menos, intuido al ser algo intrínseco a su labor. Lo que sí resultan novedosos son los medios tecnológicos con los que hoy en día contamos y que nos facilitan enormemente la toma de información, su procesado y análisis. De ellos hablaremos en una próxima entrega. Pero hay algo que no cambia: las últimas decisiones las tiene que seguir tomando, igual que antes, el viticultor o el técnico.

 

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Vendimia manual vs mecánica

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CICLO DE LA VID, FACTORES DE CALIDAD, LA VOZ DE LA FINCA, VENDIMIA
17/09/2012

Se acerca, casi la palpamos con los dedos… ¡¡Llega una nueva vendimia!! Es el tiempo de la recolección MANUAL de nuestras mejores uvas para destinarlas a la elaboración de nuestros próximos vinos. Y ponemos en mayúsculas lo de manual ya que es el sistema de recogida que exclusivamente empleamos en los viñedos de nuestra bodega. Nos gustaría, en este post, mostraros algunas de las diferencias que existen entre esta vendimia manual y la vendimia mecánica.

En la recolección MANUAL, los vendimiadores cortan la uva con la ayuda de unas tijeras o “corquetes”, colocando los racimos en cestaños o cajas que van siendo volcados o cargados en remolques para su traslado y entrega en bodega. En nuestra bodega Torre de Oña (también en Áster y Lagar de Cervera), la vendimia se realiza en cajas de plástico de 20 kilos, que se van depositando a lo largo del viñedo. Una vez en bodega, las uvas se colocan en una mesa de selección donde se quitan las hojas, impurezas, granos y racimos poco maduros, dañados o en mal estado. Se trata de una operación costosa pero que, sin duda, eleva la calidad de la cosecha. Es fundamental ese primer trabajo de SELECCIÓN que el vendimiador realiza in situ en el propio viñedo, escogiendo y cortando exclusivamente los mejores racimos.

La primera máquina para la vendimia MECÁNICA  apareció en Francia a comienzos de los 70 y, desde entonces, el incremento de su utilización internacional ha sido notable. El sistema más empleado es el llamado de “sacudida lateral”. Se realiza con tractores que van recorriendo las líneas del viñedo sacudiendo los pies de la cepa y provocando la caída de los granos de la uva a unos contenedores para su traslado a bodega, manteniendo los raspones insertados en la cepa. Se trata de una operación más rápida y notablemente más económica que la manual y está adquiriendo gran importancia, especialmente en zonas cálidas, donde la operación se realiza en muchas ocasiones de noche (“vendimia nocturna”) por la ventaja que supone que las uvas entren frías en bodega.

Este sistema de recogida es válido para todos los sistemas de conducción de la vid, desde los vasos altos a los parrales, aunque los sistemas en empalizada vertical tipo espalderas son los que tienen una mejor adaptación. Es muy importante que, en este caso, el transporte a bodega sea rápido debido a la importante cantidad de granos rotos que produce y, en consecuencia, una mayor cantidad de mosto fácilmente oxidable.

Si te apetece ver en imágenes cómo realizamos nuestra vendimia manual, su traslado y entrada a bodega, aquí tienes este vídeo:

Vendimia y elaboración de nuestros tintos (La Rioja Alta, S.A., Torre de Oña y Aster)

 

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Factor humano

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CICLO DE LA VID, FACTORES DE CALIDAD, LA VOZ DE LA FINCA
21/06/2012

Aquí va una gran pregunta. Una de esas que algunos denominan ‘las del millón’: ¿cuándo comenzamos los humanos a cultivar la vid?. Se considera que, en un principio, la planta formaba parte de la naturaleza, creciendo a su antojo, libremente y ‘descontrolada’ y que el hombre se limitaba a recolectar los frutos silvestres que ofrecía el paso del tiempo. La llegada, más o menos pacífica, de las civilizaciones mediterráneas supuso el inicio de su cultivo, del control de su desarrollo y, por tanto, la mejora significativa en la calidad de la uva.

Los fenicios, por ejemplo, pasaron de largo en las zonas costeras y, mediante ríos navegables, se adentraron en áreas interiores. Es el caso del Ródano, desde donde llegaron al centro y norte de Alemania y Francia o de los ríos Duero y Tajo, desde los que se adentraron en Lusitania (Portugal) llevando consigo cepas traídas desde otras partes del Mediterráneo. Y en La Rioja, ¿que?. Pues remontaron el Iberus (Río Ebro) desde la antigua Tarraco, llevando consigo vides importadas de otras regiones del mundo hasta villas como Calagurris (Calahorra) o Alfaro. Las posteriores legiones romanas en su avance por Hispania supusieron la colonización de las zonas riojanas más altas, estableciendo los conocimientos de la muy desarrollada viticultura del Imperio Romano.

Desde siempre, la vid ha sido cultivada en los terrenos más pobres, pedregosos e incluso marginales, adaptándose cada variedad tanto al clima como al terruño de cada zona. ¿O quizás han sido las propias variedades las que han ‘elegido’ la tierra más adecuada? Sea como fuere, toda vez que el hombre logra dar ese gran paso de conocer y dominar el cultivo, pasa a una siguiente fase: la de aplicar otras técnicas que le permiten labrar un producto de calidad y, además, obteniendo un mucho mejor rendimiento económico.

Así, el hombre (el factor humano del título de este post) adapta el cultivo de su viña a las peculiaridades de su zona mediante prácticas específicas como la poda, abonado,… El agricultor de la vid obtiene ‘título propio’: el de viticultor, la persona dedicada en exclusiva al cultivo de la vid y que se especializa con una mayor formación técnica: importa prácticas, adapta variedades, coloniza tierras, racionaliza cultivos…. En consecuencia, interviene en su medio natural para obtener vinos que expresen al máximo la personalidad del terruño del que proceden.

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Bendita agua

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CICLO DE LA VID, FACTORES DE CALIDAD, LA VOZ DE LA FINCA, LAS 4 ESTACIONES
3/05/2012

Queremos hablaros nuevamente de uno de los factores que más influye en la calidad de los vinos. Nos referimos a la disponibilidad de agua de la vid, determinada por el régimen de lluvias de la zona en la que se ubica el cultivo. Seguro que, en más de una ocasión, habéis escuchado aquello de que la viña es un cultivo de secano, puediendo (sobre)vivir en condiciones de humedad baja.

La vid viene a necesitar una pluviometría que oscila de los 350 a los 600 litros anuales. Pero resulta imprescindible que esta cantidad de agua se reparta de una forma adecuada a lo largo del ciclo de la planta. Aquí podéis ver esas necesidades hídricas en función del estado vegetativo:

  • Desborre y brotación: 13%
  • Crecimiento vegetativo: 33%
  • Floración y cuajado: 14%
  • Desarrollo de las bayas: 10%
  • Envero: 17%
  • Maduración de las bayas: 13%

Como comprobaréis, durante la estación primaveral, es decir, en estos momentos, es necesaria la disponibilidad hídrica que favorezca el desarrollo vegetativo de la planta mientras que, en la floración, un exceso de agua resultaría perjudicial para la posterior fecundación y cuajado de las flores.

Ya a finales de agosto y en septiembre, durante la maduración de la uva, se requiere una mínima cantidad de agua, que permita un estado óptimo de las hojas para que así desarrollen su función clorofílica, es decir, una acumulación de azúcares en las bayas. Además un exceso de lluvias provoca el grave riesgo de aparición de mildiu y de moho en los racimos, ofreciendo vinos muy pobres en color y calidad.

Recientemente acabamos de sobrepasar un mes de abril que, meteorológicamente, se ha caracterizado por la lluvia. Pero, apesar de esas ‘aguas mil’ la cantidad caída no ha sido suficiente para paliar la durísima sequía que, por ejemplo, arrastra el viñedo riojano lo que, tal y como podéis leer en este interesante artículo, está provocando una brotación lenta y tardía del viñedo.

 

 

 

 

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Ahora que llega el frío…

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CICLO DE LA VID, FACTORES DE CALIDAD, LA VOZ DE LA FINCA, VENDIMIA
30/11/2011

Era inevitable. Ha llegado. Con todos ustedes…. ¡¡el frío!! Efectivamente, ya se ha producido la bajada de temperaturas, característica del final del otoño y del comienzo del invierno, dando lugar a un período de reposo en las viñas. Es la llamada “temperatura cero de vegetación” que llega cuando el mercurio termómetro digital alcanza los 8ºC.  Comienza la caída de las hojas, la acumulación de nutrientes, etc.  Puede parecer una época de tranquilidad absoluta y sin labor en el campo pero la realidad es otra. De los cuidados que reciba la viña en invierno dependerá, en buena parte, la futura cosecha.

En este momento son tres los pilares fundamentales sobre los que programamos la actividad agrícola:

  • Datos de producciones y calidades procedentes de los análisis de los vinos obtenidos en el ejercicio anterior.
  • Análisis de la madera de las podas para conocer las reservas de nutrientes presentes en la madera.
  • Análisis de los suelos que indicarán su nivel de fertilidad.

Así, con el estudio de estos datos, decidiremos las labores a realizar en la cepa y en el suelo con el objetivo de obtener una futura cosecha de calidad. Entre esas tareas, destacamos algunas esenciales:

  • Subsolado: El paso de tractores por las fincas durante la vendimia, los tramientos, despuntes, etc. provocan que los terrernos se compacten en la profundidad. El paso del subsolador permite que las raíces de la cepa se encuentren con una adecuada porosidad del terreno que mejore la ‘repiración’. Esta labor se realiza ocasionalmente y consiste en la introducción de un apero hasta los niveles más profundos de la cepa, logrando descompactar el terreno y regenerando algunas raíces.
  • Arado: Es el laboreo más habitual en las finca y consiste en el mullido de la capa superficial del terreno para romper la costra formada por el paso de tractores, lluvia, etc. y eliminar malas hierbas.
  • Poda: Es una tarea de enorme importancia. Es básica para el sistema de conducción de la cepa y sirve para modificar su vigor, un elemento determinante en la producción y en la calidad. Más adelante dedicaremos un post en esta ‘Voz del Vino’ para hablar de la poda.

Competadas estas labores, sólo queda esperar una buena climatología y la llegada de una nueva primavera. ¡Qué lejos queda aún!

 

 

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Una cuestión de maduración

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CICLO DE LA VID, FACTORES DE CALIDAD, LA VOZ DE LA FINCA, VENDIMIA
16/09/2011

Desde hace varias semanas y, especialmente, en los últimos días nuestros técnicos están llevando a cabo diferentes controles para ver la evolución de las uvas  durante su maduración y, así poder determinar la fecha ÓPTIMA de vendimia. Sin duda, una de las fechas decisiones más IMPORTANTES del año.

Este control consiste en un muestreo en los propios VIÑEDOS de una determinada parcela, recogiendo granos de uva al azar de diferentes cepas que son introducidos en bolsas de plástico.

Posteriormente, ya en el LABORATORIO, se realizan las diferentes acciones:

  • Se pesan 200 gramos de uva.
  • Se trituran los granos durante un minuto para romper el holejo y las pepitas.
  • Durante una hora, se dejan macerar los hollejos con el mosto.
  • Se filtran las muestras a través de lana de vidrio para ontener un mosto limpio.
  • Se procede al análisis, en el equipo Foss-Grape Scan,  de diferentes parámetros de ese mosto obtenido.

Los parámetros analizados son:

  • Maduración de la pulpa: peso, grado alcohólico probable, pH, acidez total, potasio, ácido málico, etc.
  • Maduración fenólica: antocianos, taninos, índice de maduración, etc.

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“Por sus frutos los conoceréis…”

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CICLO DE LA VID, FACTORES DE CALIDAD, LA VOZ DE LA FINCA, LAS 4 ESTACIONES, VENDIMIA
15/07/2011

Ya falta menos. En apenas unas semanas asistiremos en nuestros viñedos al envero, ese proceso “mágico” que transforma el color de la uva del verde primaveral al negro otoñal…. Y es que la cuenta atrás para la próxima vendimia ha comenzado…. 10…9…..8…¡¡Qué ganas tenemos de compartir con vosotros ese gran momento!! Paciencia: tras el envero, debe llegar la maduración y, por último, la decisión (siempre difícil e importante) de determinar el momento más óptimo para iniciar una recolección de la que, en próximos post, hablaremos conversaremos largo y tendido.

Para cuando llegue esta época, os queremos presentar un sistema sencillo para los amantes del vino de Rioja para conocer en la propia viña las variedades de la vid. ¡¡Ojo!! Es un ’método’ aplicable exclusivamente para la uva en maduración (aproximadamente a partir  del 10 de septiembre) y es que… la expresión “Por sus frutos los conoceréis” tiene su origen precisamente en la dificultad de diferenciar variedades de uva antes de ver sus frutos.

Aquí tenéis, esquemáticamente, ese proceso de diferenciación.

  • TEMPRANILLO: Grano negro-rojizo que, estrujado en la mano, al cabo de un minuto mantiene el tono rojizo INTENSO.
  • MAZUELO: Grano negro-rojizo que, estrujado en la mano, al cabo de un minuto mantiene el tono rojizo DÉBIL.
  • GARNACHA: Grano negro-rojizo que, estrujado en la mano, al cabo de un minuto cambia de rojizo a marrón.
  • GRACIANO: Grano de aspecto exterior gris-ceniciento que, estrujado en la mano, al cabo de un minuto cambia su color de rojizo a marrón.

Una pista, por si paseas (#muyrecomendable) por nuestros viñedos en septiembre. En nuestras fincas encontrarás Tempranillo y Mazuelo.

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“Del terruño y sus hijos”

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FACTORES DE CALIDAD, LA VOZ DE LA FINCA, PERSONAS, VENDIMIA, VINOS CHATEAUX
5/07/2011

En esta ocasión, cedemos  ‘La Voz de la Finca’ a Juan Fernández-Cuesta, periodista especializado del Diario ABC, que recientemente nos ha ofrecido así su particular visión del vino de terruño y de coupage con este artículo de opinión titulado “Del terruño y sus hijos”:

Coupage o terroir. Me solicitan que invierta unas palabras en expresar sus bondades y maldades (aunque de estas, pocas). Que invierta en escribir sobre la mezcla de distintas variedades de uva o la uva convertida en vino a partir de un determinado terruño. Mejor un terruño concreto, unas pocas hectáreas, un espacio singular.

 Coupage o terroir, llevado del francés al español, tiene su traducción literal y también una relativa. Incluso más: hasta reconvertir coupage en el vino hecho en bodega y terroir en el vino nacido del campo, de la conjunción de cielo y tierra.

 Si uno como yo considera (probablemente equivocado) que el mejor enólogo es aquel que se limita en bodega a cuidar sin interferir en el proceso de la conversión de las mejores uvas de la propiedad en un alimento llamado vino, mi apuesta es el terruño.

 Son definiciones llevadas al límite cuando se debe apostar entre el terruño y la bodega. Y sí, el enólogo debe manipular en ocasiones la elaboración cuando se trata de sacar de distintas variedades un rendimiento superior. Debe intervenir, incluso de forma artera, para obtener el mejor vino posible. Y fieles de esos vinos, por ejemplo, a partir de uvas de cabernet sauvignon, petit verdot y tempranillo, como una elaboración recién catada, habrá millones. Escribo de esa elaboración porque ya desde sus aromas en nariz las características y mejores cualidades de cada una de esas variedades aparecían de manera esplendorosa…

 ¿Entonces? Entonces llegó la crisis económica, que unida a la propia crisis de identidad de muchas bodegas (al menos en España) nos dan una nueva respuesta. Con las ventas nacionales por los suelos ¿es preferible hacer tres vinos distintos o uno sólo mezclando las tres variedades?

 Al fin, lo preferible siempre es el terruño como medio para obtener los mejores fines, y si entre estos fines es posible un “coupage”, adelante. Siempre adelante. Y siempre un enólogo como fiel guardián de un tesoro llamado terruño, y de sus hijos.

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