FACTORES DE CALIDAD

La filoxera del siglo XXI

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CICLO DE LA VID, FACTORES DE CALIDAD, LA VOZ DE LA FINCA, LAS 4 ESTACIONES, VENDIMIA, VINOS CHATEAUX
8/03/2016

Esta es la expresión con la que Richard Smart (“The fliying vine Doctor”) y otros expertos se refieren a las enfermedades de madera de la vid que, sin excepción, están afectando con mayor o menor intensidad a todos los viñedos del mundo.

Foto de www.vinetur.com

Foto de www.vinetur.com

Tal expresión puede dar idea de la gravedad del problema. Como bien sabéis, a finales del siglo XIX, un pequeño insecto con nombre científico “Phyloxera vastratix” (filoxera = secador de hojas), de origen americano y parecido a un insignificante pulgón llegó a Europa como huésped en alguna planta que se importaba para formar parte de las colecciones de los jardines botánicos tan en boga entonces. En pocos años se extendió por amplias zonas del viñedo europeo provocando la muerte indiscriminada de cepas que, hasta entonces, tenían raíz europea. Muchos viticultores se arruinaron y no tuvieron otra alternativa que emigrar a América buscando un futuro menos incierto.

Por cierto, que como siempre ocurre, hubo oportunistas que desde el primer momento trataron de sacar rédito de la desgracia y desesperación ajenas. Así, un concejal gallego desarrolló una pócima mágica y, por supuesto, carísima, a base de agua, cal apagada, tabaco de infusión, sulfato de cobre y orina de varón (posteriormente el inventor aclaró que la de mujer también servía) que trató de vender como remedio infalible para combatir a la imparable filoxera.

Cuando yo estudiaba viticultura hace algo más de 20 años, los expertos en enfermedades de madera del viñedo nos hablaban exclusivamente de la yesca y de la eutipiosis causadas por “Stereum hirsutum” la primera y “Eutipa lata” la segunda. Hoy día se habla de otras tres enfermedades más (Pie Negro, Enfermedad de Petri y Brazo Muerto) y se citan más de cuarenta especies de hongos implicados en ellas. _DSC7505

Evidentemente, ante tal proliferación de agentes causantes resulta imposible encontrar un producto químico que sea eficaz para combatirlos a todos ellos. Los investigadores y las empresas productoras de productos fitosanitarios se afanan en encontrar un remedio que resulte efectivo pero no dan con él y, seguramente y por desgracia, tardarán en encontrarlo. Y, como ocurrió con la filoxera, también existen oportunistas que venden elixires mágicos contra estas enfermedades. Ellos mismos anuncian que son caros, pero lo justifican arguyendo que más caro es quedarte sin viñas… En fin, cada cual que haga lo que considere conveniente, pero rigor científico, muchas veces, poco.

Los viticultores claman por volver a poder utilizar el arsenito sódico y descargan sus iras contra los organismos competentes que prohibieron su uso hace unos años por ser tremendamente cancerígeno. Ya veis, serían capaces de anteponer la buena salud de sus cepas a la suya propia.

Ante esta tesitura, no queda otra que llevar a cabo medidas profilácticas que traten de evitar la entrada de los hongos al interior de las cepas. Para ello, los viveristas productores de plantas de vid se tienen que esmerar en producir material vegetal totalmente “limpio” y los viticultores tenemos que tratar de dejar pocas puertas abiertas a la infección. Y estas puertas son las heridas de poda. Cuanto más pequeñas y menos numerosas sean éstas, menor riesgo tenemos de infección. Pero el riesgo cero no existe.

En este sentido, en nuestra casa ya llevamos varios años formando a nuestros podadores en lo que denominamos “poda poco invasiva” y que sería algo equivalente a la laparoscopia en cirugía. En definitiva, tratamos de intervenir lo menos posible causando cuanto menos daño mejor.

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Miles de variedades de vid

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19/01/2016

Si nos pidieran que dijéramos el nombre de todas las variedades de vid que conocemos, ¿cuántas seríamos capaces de nombrar?  Diez, quince, veinte… Quizás, lo más avezados dirían alguna más, pero, seguramente, costaría pasar de la treintena. Pues bien, se habla de que pueden existir del orden de 10.000 variedades de vid repartidas por todas las zonas vitícolas del mundo de las que, en España, se podrían encontrar por encima de las 500, aunque cultivadas actualmente apenas se alcanza la cifra de 130, de las que 111 serían autóctonas y el resto foráneas.

Unos cuantos años antes del nacimiento de Cristo, el poeta latino Virgilio mencionaba que existían tantas variedades de uva como granos de arena en el mar. De lo anterior se deduce que, como en otros campos, en la viticultura se ha producido una simplificación en el elenco de variedades cultivadas con una pérdida ingente de diversidad genética, pérdida que, por otro lado, resulta irreparable y difícilmente cuantificable en términos económicos.

Búsqueda de mayor productividad, adecuación a los gustos de los consumidores, mayor facilidad de manejo, menor sensibilidad a plagas y enfermedades,… Son argumentos que se han esgrimido para justificar la sustitución de variedades minoritarias, autóctonas y, en ocasiones, endémicas por otras traídas de fuera, sin haberles dado la oportunidad, en la mayoría de los casos, a las primeras de demostrar su potencial enológico.

Me vienen a la memoria mis andanzas años atrás por la recóndita zona de los Arribes del Duero donde algunos viticultores me hablaban con afecto del “Bastardillo” y del “Bruñal”, variedades a punto de extinguirse y de las que sólo se encontraban algunas cepas aisladas entremezcladas en los viñedos con las mayoritarias “Rufete” y “Juan García”.  Algún bodeguero apasionado y romántico se propuso vinificar uvas en pureza obteniendo vinos con una concentración difícilmente alcanzable por el resto de variedades de la zona.

Algo similar ocurrió en Rioja con, por ejemplo, la “Maturana Tinta” rescatada de viñedos viejos en los que permanecía oculta entre las cepas de Tempranillo.  Tras unos años de investigación y experimentación fue admitida para su cultivo dentro de la D.O. Ca. Rioja ya que da lugar a vinos con una carga polifenólica difícilmente alcanzable por el Tempranillo mayoritario.

A nivel personal, mi abuelo paterno me contaba que cuando él decidía plantar un viñedo, elegía una variedad predominante pero siempre intercalaba, de forma aleatoria, cepas de otras 3 o 4 variedades diferentes porque le daban “alegría” al vino.  Ejemplo de ello es la viña de “La Pilastra”, plantada hace casi 51 años y que ya he mencionado en alguna ocasión anterior.  Si nos paseamos entre sus cepas encontramos mayoritariamente Viura (= Macabeo), pero si prestamos atención distinguiremos, también, Malvasía Riojana (= Rojal), Calagraño (= Jaino), Garnacha Blanca y alguna de cepa de otra variedad que todavía no he sido capaz de identificar.  Lo mismo ocurre en “La Trasera” donde, además de Tempranillo, veremos plantas aisladas de Graciano, Miguel de Arco y de una variedad, desconocida para mí, con la pulpa coloreada.

La mayor parte de estos viñedos viejos, que constituían un auténtico reservorio de diversidad genética vitícola, están desapareciendo “gracias” a las ayudas otorgadas por los organismos públicos para la reestructuración de viñedos.  ¡Qué error tan imperdonable!

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La Sierra de Cantabria y su efecto Foehn

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7/12/2015

Nuestros viñedos de Torre de Oña se localizan en las mismas faldas de la Sierra de Cantabria en su vertiente Sur, una humilde cordillera (humilde sólo por la discreta altitud de sus picos, con cumbres más elevadas que rondan los 1.400 m) que entra en la Denominación de Origen Calificada Rioja, por el Este, con el nombre Montes Obarenes, continúa por los Montes de Toloño y finaliza allí, en tierras Navarras, con el nombre de Sierra de Codes.

A pesar de su discreta altura, la Sierra de Cantabria ejerce una influencia de vital importancia sobre la climatología del viñedo situado en sus faldas ya que provoca un efecto “Foehn” a escala local.

FohnLos vientos del Norte, fríos y cargados de humedad tras acariciar el Mar Cantábrico y que tendrían efectos perjudiciales sobre el viñedo y la uva, chocan a barlovento con la Sierra de Cantabria que les obliga a ascender para salvar el obstáculo.  La ascensión hasta la cima de La Cruz del Castillo o La Peña del León unida al consiguiente descenso de la temperatura provoca la condensación de la humedad generando lluvia que se precipita sobre la vertiente Norte de la Sierra.

Alcanzadas las cumbres, el viento Norte, ya seco por haber descargado toda su humedad, desciende por la ladera Sur, a sotavento, calentándose a medida que pierde altura y recibe los rayos del sol desde el amanecer hasta el ocaso.

El clima cambia en muy poca distancia y éste cambio, a su vez, genera que la vegetación y los cultivos, en ambas vertientes de la Sierra de Cantabria, sean totalmente diferentes.  Así, al Norte de la Sierra encontraremos roble, patatas y remolacha, mientras que al Sur, encontraremos encinas, carrascas, viñedo e, incluso, madroños.

Todo lo anterior explica que nuestro viñedo de Torre de Oña, pese a la altura a la que se encuentra, sea tan temprano y la uva madure en plenitud: la Sierra de Cantabria lo abriga de los rigores del Norte incrementándose, además, este efecto por estar ubicado en una perfecta solana recibiendo rayos solares durante todo el día. C4 26 DEF

Me viene a la mente el año que estuve trabajando en los viñedos de Mendoza (Argentina).  Allí se producía un efecto Foehn similar al de la Sierra de Cantabria pero a una escala mucho mayor ya que lo provocaba la Cordillera de los Andes sobre los vientos húmedos que venían del Pacífico.

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Sobre la pasada vendimia 2015

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19/10/2015

En una agenda que conservo de mi padre de 1.978 aparece anotado que comenzaban la vendimia de aquel año cortando las uvas de Viura y Malvasía en nuestro viñedo La Pilastra el día 19 de octubre.  La Pilastra es un paraje de Cenicero próximo al núcleo urbano considerado como de los más tempranos del pueblo.  En cuanto a las variedades Viura y Malvasía, siempre se han vendimiado unos cuantos días antes que el Tempranillo.

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Pues bien, en el presente año 2.015, para el día 21 de septiembre (Fiesta de San Mateo en Logroño y en otras capitales) mi padre, a sus casi 80 años, había terminado de vendimiar todos los viñedos familiares en Cenicero incluido, por supuesto, el de La Pilastra que fue vendimiado el día 14 de septiembre. ¿Qué ha ocurrido este año que pueda explicar este adelanto tan acusado en las fechas de vendimia?

Pues como decía en mi post anterior, para mía la clave ha estado en las temperaturas tan anormalmente altas que tuvimos en el mes de mayo. Si atendemos a temperaturas medias, en nuestras zonas de cultivo, los valores del presente año en mayo superaron en casi 2,5º C a los del año 2.014 (cálido) y en casi 5º C a los de 2.013 (frío).

Hablaba, también, en aquel texto publicado a mediados de septiembre que la última semana de agosto había sido muy complicada debido a las fuertes tormentas, al fuerte viento del Sureste (Solano) y a las altas temperaturas.  Estas circunstancias provocaban, cuanto menos, incertidumbre sobre el devenir de la incipiente vendimia, pero todavía manteníamos la esperanza de que, como habitualmente suelen decir los viticultores, “septiembre mandará”.  Y, efectivamente, “septiembre mandó”.

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Las temperaturas bajaron hasta casi 3,5º C en comparación con las medias de septiembre 2.014 y casi 5º C en comparación con las medias de agosto de este último año.  Sopló con frecuencia e intensidad el ansiado viento del Noroeste (Cierzo) y disfrutamos de días soleados y noches frías en los que las temperaturas descendieron hasta rozar los 5º C.

La maduración, hasta entonces un tanto ‘despegada’ entre azúcares y polifenoles, comenzó a avanzar a buen ritmo y de forma acompasada, llegando, finalmente, a buen puerto.

Y entramos en octubre en plena vendimia y, como me decía mi abuelo Millán, “para que cualquier fruta tardía, incluida la uva, esté en sazón, tiene que tener días de octubre”.  Y los hemos tenido, de manera que los vinos recién descubados apuntan maneras de figuras.  Eso sí, con un poco más de grado alcohólico de lo normal.

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A punto de comenzar

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17/09/2015

Como os comentaba en nuestro anterior post, el pasado día 13 de julio vi que comenzaba a enverar alguna baya de Tempranillo en nuestro viñedo Montecillo.   Desde entonces han trascurrido 68 días con sus respectivas noches…y la vendimia 2015 está ya en ciernes.  Salvo contratiempo, comenzaremos con la selección y cosecha este mismo fin de semana.  A mano, por supuesto. Y, además, estrenando nuevas instalaciones

Este año la vendimia se ha adelantado.  Las temperaturas anormalmente altas que vivimos durante mes de mayo aceleraron el proceso de crecimiento de las vides provocando que, finalmente, comencemos la vendimia con 15 días de antelación.

Por estos lares el mes de julio también fue caluroso, pero no tanto como en otros lugares de España.  En cuanto a agosto, ha sido muy inestable y complicado con temperaturas suaves durante las tres primeras semanas y elevadas durante la última, en la que, además, se produjeron fuertes tormentas de lluvia, viento y pedrisco.  Por fortuna, nos libramos del pedrisco, aunque anduvo cerca.

Foto Justo Rodríguez (Diario La Rioja)

Foto Justo Rodríguez (Diario La Rioja)

Actualmente tenemos depositada nuestra esperanza en lo que queda de septiembre, un mes que suele ser determinante para la calidad de la cosecha.  Se pronostican temperaturas máximas diurnas de unos 20 – 22 ºC y mínimas de 6 – 8 ºC acompañadas de sol y ligero viento del Norte – Noroeste.  Aquello del ‘cierzo’ que decimos en el Valle del Ebro.

Si ésto se cumple, el remate final de la maduración de nuestras uvas será óptimo porque tendrá lugar con temperaturas medias diarias inferiores o próximas a los 15 ºC, condiciones que se dan en las denominadas en los tratados de viticultura como zonas “Alpha”.   La acumulación de azúcar se detendrá (ya tenemos suficiente) y podrá aumentar el contenido y la calidad de los añorados polifenoles.

Espero y deseo que así sea.

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El encanto del envero

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3/08/2015

El pasado día 13 de Julio vi los primeros granos de uva enverando en nuestro Tempranillo de Montecillo.  Se trata de una zona muy concreta de la parcela donde el suelo cascajoso, cálido por naturaleza, induce precocidad en el desarrollo de la uva.   Este año se ha adelantado 8 días en relación al año 2.014.  Las altas temperaturas del período Mayo – Julio y un buen contenido de humedad en el suelo son los responsables de esta anticipación.

Inicio envero MayoritaPasados 18 días desde entonces he visto “envero”, con mayor o menor intensidad, en todas las zonas en las que se sitúan nuestros viñedos, desde Tudelilla a Anguix y en las variedades Tempranillo, Garnacha e, incluso, Graciano.  La más remolona en este sentido es el Mazuelo de Torre de Oña que todavía se resiste y permanece totalmente verde.

Debo de reconocer que, desde pequeño, siempre me ha hecho muchísima ilusión encontrar las primeras bayas enveradas en las viñas.  Es como jugar al escondite.  Vas un día por la mañana a la viña y todo está verde.  Acudes por la tarde y, de repente, te encuentras granos coloreados.  Es el preludio de la maduración y, para los que andamos todo el día entre viñas, nos transmite una cierta tranquilidad ya, que a partir del envero, ni el mildiu ni el oidio atacarán a la uva.

Los 8 días de adelanto a los que me refería en el primer párrafo parecen presagiar que la vendimia también será temprana.  Probablemente la iniciemos en el mes de Septiembre, pero bueno, todavía queda mucho.

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Sobre males y remedios

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CICLO DE LA VID, FACTORES DE CALIDAD, LA VOZ DE LA FINCA, VENDIMIA
12/05/2015

Aún no habíamos dedicado una de nuestras entradas en esta ‘Voz de la Finca’ a hablaros específicamente de las diferentes plagas y enfermedades que pueden afectar a los viñedos y que, por tanto, es necesario que controlemos al máximo para obtener nuestro gran objetivo anual: una uva de la máxima calidad posible. Permitidnos, por tanto, que os hablemos de algunos de esos males y de los pertinentes remedios que el viticultor debe poner en marcha para combatirlos.

Probablemente uno de los más conocidos sea el MILDIU, un hongo conocido también como mildeo, niebla o añublo, que afecta a todos los órganos de la vid. Cuando el ataque es muy fuerte produce una desecación parcial de las hojas, por lo que tanto calidad como cantidad se ven notablemente afectadas. Por ello resulta esencial su rápida detección en el campo e incluso, tradicionalmente, se ha premiado económicamente a los viticultores que alertaban de la primera mancha producida por este hongo. Para tratar esta enfermedad se ha venido empleando (de manera preventiva y/o curativa) el sulfato de cobre.

Foto de www3.syngenta.com

Foto de www3.syngenta.com

Otro de los hongos más temidos es el OÍDIO, al que también se identifica ‘popularmente’ con los apodos de ceniza, roya o polvillo. Y es que precisamente, entre los daños que podemos apreciar en una viña infectada, aparece un polvillo de color blanco ceniciento en las hojas mientras que, en sarmientos y pámpanos, observaremos manchas de tono chocolate y de forma punteada. Los racimos también se ven cubiertos de un polvillo que impide que los granos crezcan y que provoca que se agrieten y rompan. Los daños, en cantidad y calidad, son muy importantes. El remedio más extendido por su eficacia y bajo coste es el azufre en espolvoreo.

botrHablamos ahora de otro ‘clásico’. Es la PODREDUMBRE GRIS, comúnmente conocida como botrytis, gangrena o podrido. Este hongo ataca principalmente entre el envero y la vendimia y, especialmente, a las variedades con racimos compactos y con una piel muy fina. Su aspecto es fácilmente reconocible, ya que aparece en los racimos un moho grisáceo típico del podrido. Sus daños son también muy relevantes: pérdida de aromas, degradación de materias colorantes, etc. No obstante, sí cabe resaltar que gracias a la botrytis disfrutamos también de extraordinarios vinos en regiones como Sauternes o Tokaji. ¿Cómo se combate? La mejor solución parece una acción combinada de productos fitosanitarios y de acciones ‘culturales’ como la reducción del empleo de abonos nitrogenados, podas equilibradas, desnietes, la quema de restos de poda, etc.

Foto de www.vitivinicultura.net

Foto de www.vitivinicultura.net

Pasamos a los insectos, por ejemplo, a la POLILLA DEL RACIMO, que pasa el invierno agazapada en la corteza de las cepas, suelo, hojas, etc. Las segundas generaciones de esta polilla causan heridas en los granos que desarrollan podredumbres. Para combatirla, es habitual el empleo de técnicas de confusión sexual.

La ARAÑA AMARILLA es otra gran enemiga. Sus picaduras en las hojas resultan letales ya que acaban necrosándose y sus ataques a las bayas producen síntomas parecidos a los del oidio.

Pero, además, nuestras viñas se exponen a los daños causados por pájaros, liebres, caracoles, conejos, etc. que pican y muerden los granos, hiriéndolos y facilitando la putrefacción u ocasionando daños en la planta, uva y cosecha. Por ello es conveniente proteger las fincas con sistemas que eviten el acceso de estos animales. Y a todo esto, sumemos los fenómenos meteorológicos como el granizo, las bajas temperaturas (heladas) o el viento, que pueden causar graves e irreparables problemas que, en unos minutos, son capaces de arruinar una cosecha. ¡Son los riesgos de crecer sin techumbre!

 

 

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Fauna aliada con el viticultor

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CICLO DE LA VID, FACTORES DE CALIDAD, LA VOZ DE LA FINCA, LAS 4 ESTACIONES
25/03/2015

A alguno de nuestros seguidores y amigos les ha extrañado el hecho de que.en nuestro recién estrenado videojuego “El Jardín del Vino”, cuando tenemos que defender nuestro viñedo digital del ataque de plagas de insectos que ponen en peligro la cantidad y la calidad de la cosecha, tengamos que matar desaforadamente tranquilas mariquitas y bonitas mariposas.

mariqObviamente se trata tan solo de una representación gráfica del reino de los insectos ya que en el viñedo real, tanto las mariquitas como las “bonitas mariposas” no son enemigos que tengamos que combatir.  Más bien al contrario, son especies, especialmente las mariquitas, que debemos preservar y asegurar su proliferación en todos los campos de cultivo porque son animales beneficiosos que se alimentan de otras especies de insectos que sí pueden ocasionar daños en las cosechas.  Son pues insectos útiles que constituyen lo que en “lucha integrada” se denomina fauna auxiliar aliada con el agricultor.

La apacible mariquita (o vaquita como le llaman en Argentina) de San Antonio conocida científicamente como Coccinella septempunctata (tiene 7 puntos negros sobre sus alas rojas) pasa por un estado juvenil de larva cuyo aspecto no tiene nada que ver con el que todos tenemos en la mente y que se corresponde con el del adulto.  De joven es un auténtico “matador”, un tigre en el reino de los insectos, que depreda con voracidad extrema sobre pulgones, ácaros y cochinillas, la mayoría de ellos perjudiciales para el viñedo y otros cultivos.2014-02-14 11 53 27 (2)

A lo largo de un verano una mariquita puede comerse más de mil ejemplares de insectos y ácaros.  Si tenemos en cuenta, además, que una hembra puede traer al mundo más de un millón de crías podemos darnos cuenta enseguida por qué se les considera insecticidas biológicos.  Hay empresas especializadas que las crían en cautividad para, posteriormente soltarlas en los campos de cultivo y combatir las plagas de insectos y ácaros sin necesidad de recurrir a productos químicos.  Es parte de lo que se conoce como control biológico de plagas.

Por otro lado, la presencia abundante de mariquitas en los viñedos es síntoma de que se está practicando una defensa fitosanitaria muy selectiva y respetuosa.  Podríamos decir que son indicadores de una buena calidad ambiental en las viñas.

2014-02-14 12 16 11 (2)A lo largo del pasado invierno, durante los trabajos de poda, he visto muchísimas mariquitas escondidas en los recovecos de la corteza de nuestras cepas.  La verdad sea dicha, resulta un motivo de alegría y me lleva a confirmar que estamos yendo por el buen camino y que la casi nula utilización de insecticidas en nuestros viñedos está dando resultados esperanzadores.  En este sentido, comentar que las 65 hectáreas que el año pasado defendimos contra la polilla del racimo (“mariposa fea”, no “bonita” como las que aparecen en el videojuego) con el método biotecnológico de “confusión sexual de machosla vamos a extender a casi 250 en la presente campaña.

Ya comentaba hace más o menos un año en nuestro blog que, cuando en una casa conviven ratones y gatos, debemos emplear medios de control de roedores que no afecten a los felinos.

En este caso que nos ocupa, los gatos son las mariquitas.

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En invierno…poda

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CICLO DE LA VID, FACTORES DE CALIDAD, LA VOZ DE LA FINCA, LAS 4 ESTACIONES
22/01/2015

Es lo que toca.  Finalizada la vendimia de la cosecha 2.014 allá por el 22 de octubre y tras recoger y limpiar todos los equipos de transporte de uva y disfrutar de unos días de vacaciones, comenzamos los trabajos propios de la poda de invierno a mediados del mes de noviembre.  El viñedo mantenía aún el 90% de sus hojas debido a que las temperaturas eran muy bonancibles y tardaba en llegar la primera helada.  Las hojas comenzaron a caer debido más a la acción de las lluvias y de los fuertes vientos que al frío.

hielo2Hasta que cayó la totalidad de la hoja y pudimos comenzar a prepodar, nos centramos en ir recorriendo los viñedos, examinando cepa a cepa para detectar aquellas muy envejecidas por la edad o por enfermedades de madera y que habían perdido su capacidad productiva casi en su totalidad.  Es necesario intervenir sobre ellas para rejuvenecerlas y poderlas dotar de nuevas estructuras de producción.  Básicamente, el trabajo consiste en cortar los brazos que se han ido secando y reconstituirlos a partir de brotes surgidos del tronco en posiciones adecuadas.  Es una especie de ‘intervención quirúrgica’ muy traumática que exige tomar una serie de precauciones para que la operación no tenga consecuencias negativas a medio plazo.  Así, al igual que los cirujanos en los quirófanos, las heridas efectuadas las sellamos y desinfectamos con productos adecuados y los órganos amputados los sacamos fuera de la finca para quemarlos in situ o para aprovecharlos como combustible en cocinas, chimeneas y barbacoas.  ¡¡La madera de las cepas hace muy buena brasa para asar chuletones o pimientos del piquillo!!!.  De esta manera evitamos futuras recontaminaciones y recaídas.A 1549

Acabado este delicado trabajo, prepodamos las viñas en todos nuestros viñedos y posteriormente, abordamos la poda manual, cepa a cepa, sarmiento a sarmiento, que se prolongará hasta casi finales del mes de marzo.  Podríamos acabar antes si empleáramos más personal, pero preferimos hacerlo con pocos podadores pero muy experimentados con el objeto de controlar al máximo la calidad del trabajo ya que una poda efectuada de una manera incorrecta repercutirá negativamente en la futura cosecha y, lo que es peor, acortará la vida de las cepas provocando un envejecimiento prematuro.

B 1606Es un trabajo de precisión ya que el podador debe conocer el comportamiento de cada variedad, de cada viñedo y de cada cepa.  De alguna manera debe saber interpretar lo que cada planta le está mostrando con su aspecto y actuar en consecuencia.  Así:

 

  • En cepas y sarmientos muy débiles dejará pulgares muy cortitos con pocas yemas para que las plantas produzcan poca cosecha y se revigoricen.
  • En cepas y sarmientos muy fuertes procederá al contrario ya que interesa debilitar.
  • En Garnacha dejará más yemas que en Tempranillo. Hasta 14 frente a 10 o 12 ya que la Garnacha es muy sensible al corrimiento de flor.
  • El Albariño se procederá a podas largas dejando varas de 6 o 7 yemas en lugar de pulgares de una o dos yemas, de lo contrario, producirá muy poco.

En fin … todo un mundo de creatividad.

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Sobre vendimias, cajas y tamaños…

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FACTORES DE CALIDAD, LA VOZ DE LA FINCA, VENDIMIA
11/09/2014

Pues si. Ya tenemos (casi) dispuestos todos materiales que requiere la inminente llegada de una nueva vendimia que, por cierto, se presenta con unas magníficas expectativas de calidad. Corquetes, tijeras de vendimia, material de seguridad, remolques, cestos, cajas,… Tras un año de silencio en los almacenes bodegueros, pronto escucharemos su esperado sonido, ese que nos anuncia que el momento, el gran momento, está llegando. ¡Comienza el baile!

Uva en cajasTodo, cada detalle, debe estar cuidado y mimado para que podamos obtener una uva -y posteriores vinos- de la máxima calidad posible. Por ello nos gustaría hablaros aquí de la importancia, que la tiene y mucha, del tamaño de las cajas que empleamos en vendimia para el transporte desde el viñedo a la tolva de recepción en la bodega. Seguro que lo imagináis: cuanto menor sea el tamaño de las cajas, menor es el riesgo de roturas de los granos por aplastamiento. De esta forma, los racimos  -en nuestro caso seleccionados en el propio viñedo y recolectados manualmente- conservan completa su integridad hasta llegar a bodega, evitando posibles alteraciones microbiológicas (bacterias acéticas, levaduras indeseables, brett, etc.) y/o químicas (oxidaciones, pérdidas de color, aumento de sensaciones herbáceas en el aroma, amargor, etc.).

Pero, además,  depositar la vendimia en cajas de reducido tamaño nos aporta una serie de ventajas adicionales que debemos aprovechar. Nos permiten:

  • Una mayor selección de las uvas en la propia parcela, a pie de viñedo.
  • Refrigerar la vendimia en caso de días de vendimia muy calurosos.
  • Realizar maceración prefermentativa en frío. Esta técnica consiste en alargar la fase prefermentativa de la maceración, obteniendo vinos con mayor color y cuerpo, mayor capacidad para la crianza y con un perfil aromático más intenso, afrutado y complejo.

IMG_4007Aunque el uso de este tipo de ‘recipientes’ supone un mayor coste económico de vendimia (mano de obra, reposición de cajas, lugar de almacenamiento, etc.) nuestra apuesta por la máxima calidad en las elaboraciones determina que este tipo de cajones son los idóneos para nuestras uvas. En el caso de La Rioja Alta, S.A. la vendimia se realiza en cajones de plástico que se colocan en remolques que recorren las hileras de viñedos donde los vendimiadores depositan cuidadosamente los racimos cortados. En las fincas de Torre de Oña, Áster y Lagar de Cervera, la vendimia se realiza en cajas de plástico de 20 kilos de capacidad que se van depositando a lo largo del viñedo. Los vendimiadores cortan las uvas y las depositan en estas cajas que, posteriormente, son trasladadas a bodega en camiones refrigerados. Tras su pesaje, se someten a un riguroso control de calidad que orientará el destino de los futuros vinos resultantes.

Y como una imagen sigue valiendo más que mil palabras….

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